jueves, 30 de septiembre de 2021

"María, modelo de la Iglesia en la nueva alianza"




Antes de empezar a leer este texto, te invito a pensar en tu comunidad desde las siguientes preguntas: Si tuvieras que describirla con una palabra ¿cuál sería? ¿Qué actividades tiene? ¿Cuál es la actividad en la que más está avocada tu comunidad? ¿Qué sentís en ella?

La Nueva Alianza, es el hecho en el cual Jesús establece un nuevo vínculo entre el ser humano y Dios con la entrega de su vida.  Toda la palabra de Dios está impregnada de esta cuestión y los personajes bíblicos pueden ayudarnos a comprender esta idea.

La Virgen María, a la luz de la Nueva Alianza, es modelo de iglesia de la Nueva Alianza ya que su vida estuvo en intima unión con Cristo. Es por ello que todo su actuar esta en intima colaboración, ayuda a su Hijo.

Para entender el concepto de María como Modelo de la Nueva Alianza hay tres relatos que nos ayudan a entender este concepto: El nacimiento de Jesús (Lc 2,1-19), Las bodas de Cana (Jn 2,1-10) y María Junto a la Cruz (Jn 19, 25-27)

En Lc 2,1-19, encontramos el nacimiento de Jesús, allí se observa una gran alabanza a Dios por la encarnación de su Hijo. María es testigo de ello, y también protagonista en el hecho de haber concebido y dado a luz al Salvador. Sin embargo ella nunca se vanagloria de esto o quiere ser el centro. Sino más bien que contempla esta obra de Dios y la guarda meditándola en su corazón. (Lc 2,19). 

Por otro lado en las bodas de cana, se observa que hay un conflicto: estaban en medio de una cena nupcial, todos comiendo y festejando. Cuando de repente se ha acabado el vino (Jn 2,3), María, por su parte, sin dudarlo habla con Jesús en nombre de los celebrantes que festejaban el acontecimiento y ante la respuesta de Jesús pone a la a comunidad en clave de confianza y escucha diciendo: “hagan todo lo que él les diga” (Jn 2,5). Luego Jesús hace su obra, transforma el agua en vino y la fiesta se salva. Siendo así que María aparece en el relato como mediadora de la comunidad con el hijo. En otras palabras, ella vela por los novios de la fiesta intercediendo con su hijo.

María junto a la cruz, en Jn 19, 25-27, Jesús nombra a María como Madre de los discípulos. En este hecho, el mesías entrega a su madre como Madre de la comunidad y reconociéndola como mediadora de la iglesia con Él.

 


Todos estos relatos nos dan pistas para pensar la iglesia de la Nueva Alianza. En María, encontramos el modelo de la iglesia que contempla la obra de Dios en Cristo. Esa iglesia que asume que está al servicio de la obra salvadora de los hombres.

También en María encontramos a la iglesia que se pone al servicio de la humanidad. Esa iglesia que es canal de encuentro y salvación entre los hombres y Dios. Esa iglesia que lleva a buena noticia a los confines de la tierra, a los pobres como a los ricos con tal de que el ser humano se encuentre con lo trascendente y se plenifique su vida.

Finalmente, en María encontramos la iglesia que lleva a Jesús. Esta iglesia es la iglesia que se compromete con la sociedad llevando la buena noticia de Jesús a todos los ámbitos de la vida cotidiana

 

Te invito a repensar tu comunidad y rezar con las siguientes preguntas: ¿cómo podríamos pensar tu comunidad en clave de Nueva Alianza con María Modelo de la iglesia de la Nueva Alianza?

 



Autor: Lautaro Belloni, seminarista de la diócesis de Quilmes, Argentina

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martes, 21 de septiembre de 2021

La Nueva Alianza en Cristo (Mes de la Biblia)


Hoy vamos a poner el acento en la persona de Jesús. Para ello te voy a invitar a leer Mc 8, 27-35 preguntándote ¿quién es Jesús para mí?

La pregunta por el mesías y la nueva alianza era pregunta corriente en el antiguo Israel. Mismo, los contemporáneos a Jesús esperaban que llegase un rey mesías que reúna al pueblo de Israel, ya que confiaban en la promesa de Dios a David. Yahveh le propone hacer una alianza poniendo a un sucesor suyo como fundamento del nuevo pueblo de Dios.

En el Nuevo Testamento, encontramos expresiones que confirman el mesianismo davídico de Jesús. Por ejemplo cuando se lo llama “hijo de David”. También hay relatos que explícita o implícitamente revelan el mesianismo de Jesús davídico, los relatos de la entrada mesiánica.

Volviendo al tema principal, Jesús y la alianza, interesa que podamos observar la alianza en Marcos, ya que el libro del Apóstol hace un recorrido interesante. Inicia presentándonos a la persona de Jesús como el hijo amado de Dios (Cf: Mc 1,11). Aquel se la pasa haciendo el bien, llamando a sus discípulos (Cf: Mc 1,12-45) y anunciando la Buena Nueva sin ser reconocido como Mesías por los suyos. Solamente es reconocido por los demonios entre los relatos de Mc 1 y Mc 8. Siempre me gusta pensar, cuando leo alguno de estos relatos, que el autor bíblico quiso presentarnos a Jesús desde su opción fundamental, desde lo más profundo de su misión salvífica.

Luego en Mc 8 Jesús hace una serie de milagros, como la multiplicación de los panes, la pesca milagrosa y la curación del ciego, que llevan al punto clímax del libro: el reconocimiento de su Mesianismo. Esto lo vemos en Mc 8, 27-30, allí se plantea que Jesús le pregunta a los discípulos “¿quién dice la gente que soy?”(Mc 8,27) y luego repregunta diciendo “¿quién dicen que soy?”(Mc 8,29). Siendo así que Pedro lo reconoce diciendo “Tú eres el Mesías” (Mc 8, 29).

Finalmente, entre Mc 9-16, Jesús despliega todo su mesianismo, llamándose hijo de Hombre y a su vez llevando a cabo la alianza. 

En el relato de la ultima cena y la pasión de Jesús, en todos los evangelios, corre en sus tintas el misterio de la nueva alianza. En el caso de Marcos, se observa que Cristo anuncia la institución de la Nueva Alianza en la Eucaristía de la siguiente manera: “Tomen, esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.”(Mc 14, 22-24) Luego, el relato nos va llevando hacia el acontecimiento pascual que es la institución de la Nueva Alianza. La teóloga Mercedes Navarro Puerta, en su libro llamado “Marcos”, plantea que el relato de la pasión se presenta como un hecho “cósmico”. De tal relevancia que afecta a toda la historia. Y pues sí, ya que en la pasión Cristo se entrega en la Cruz como sacrificio perfecto, que selle una Nueva Alianza entre los hombres y Dios a partir del perdón de los pecados. Finalmente, en el relato de este evangelio se nos habla del reconocimiento del centurión y la resurrección.

En suma, en Marcos vemos que la persona de Cristo y la alianza van de la mano. Es necesario reconocer a Cristo y su obra para poder reconocer la obra salvífica que nos trae con la alianza.

Para terminar, te invito a leer Mc 8, 27-35. Pero con una condición: imagínate que estas dentro del relato, gustá y sentí todo lo contemplas e imagínate que Jesús te pregunta al final “¿quién soy yo para vos?”

¿Qué le dirías?


Autor: Lautaro Belloni, seminarista de la diócesis de Quilmes, Argentina

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martes, 14 de septiembre de 2021

La promesa de Dios a Ezequiel. (Mes de la Biblia)




En el día de hoy vamos a analizar el libro de Ezequiel a la luz de la Alianza. Este profeta, junto con Joel y Jeremías, va a anunciar una alianza nueva por parte de Dios. Trayendo en ella una serie de promesas con ellas al Pueblo.

El profeta Ezequiel perteneció al reino del Sur, Judá. Mucha información no tenemos de este. Pero si está claro que fue deportado a Babilonia en el 597 A.C con las familias de Israel. Su ministerio profético fue marcado por ser presencia de Dios, orientador religioso y profeta entre su pueblo abatido por el exilio. Este conocía muy bien la palabra de Dios, ya que era de casta sacerdotal. Pero los caminos del Señor lo llevaron a desempeñarse como profeta.

Ezequiel, tiene una imagen esponsal de Dios. El profeta usa esta imagen alegórica para explicar el amor mutuo entre Dios y el pueblo. Es por ello que el contexto en el que anuncia es escandaloso para el profeta ya que él denuncia que el pueblo fue infiel a Dios, cometió adulterio contra Yahveh abrazando otros dioses y se olvidándose de Él. Siendo así que para este el pueblo ha contaminado hasta el culto.

La idea de Alianza, en Ezequiel, aparece bajo la promesa de que Dios hará en el futuro una alianza con Israel.  Esta, contiene tres promesas para el pueblo: El Rey Mesías que reunirá a su pueblo, la paz y comunión con el pueblo que restaurara y el nuevo corazón fruto de la efusión del Espíritu de Dios

En cuanto al rey Mesías, en Ez 34, el profeta hace una crítica fuerte a los pastores. Él dice que ellos no se han hecho cargo del rebaño, se fueron con otros dioses y el pueblo se ha dispersado por la falta de pastor. Es por ello que  pondrá a su siervo David a cargo de este. Cumpliendo la promesa a David que era poner a un servidor suyo a pastorear su pueblo.

En torno a la paz y comunión para el pueblo, aparece en Ez 37, 23-28. Allí Yahveh promete que refundara al pueblo de la alianza, perdonando a los Israelitas de las infidelidades, purificándolos y prometiendo que ellos serán su pueblo y el su Dios. Además, vivirán una vida de comunión con él, obteniendo la tierra para asentarse,  practicaran los preceptos del Señor pastoreados por el rey Mesías esperado y  Dios tendrá una morada junto a ellos viviendo en comunión.

 Finalmente, en cuanto a la promesa del nuevo corazón fruto de la efusión del Espíritu de Dios, aparece es Ez 11,17-21 y en Ez 36,24-32. En el caso de Ez 11, 17-21 Yahveh promete que congregar a los que están dispersados a causa del exilio. A estos los llevara a la conversión y les dará un corazón nuevo poniendo un espíritu nuevo que transforme el  corazón de piedra en carne. Siendo así que ellos seguirán los preceptos del señor  y podrán vivir en comunión siendo ellos su pueblo y el su Dios. Ez 36,24-32 seguirá la sintonía de lo prometido anteriormente y se dirá que  Yahvé promete que tomar de entre las naciones a los Israelitas y los purificara. Luego les dará un corazón nuevo infundiendo el espíritu y los llevara a practicar los preceptos de Yahveh. Siendo así que a consecuencia de esto, se vivirá en comunión con Yahvé siendo su pueblo y el su Dios.

En suma, en Ezequiel encontramos que Yahveh promete una alianza a los desterrados Israelitas. El promete que reunirá a su pueblo corrompido bajo el cayado del David, les dará un corazón nuevo y les infundirá su espíritu fundando un nuevo pueblo, el cual vivirá con él en comunión.


Estas promesas se cumplen con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Se suele decir que la venida del Espíritu Santo, es la consumación de la Nueva Alianza ya que en este suceso encontramos a Israel representado en los doce apóstoles (representantes de las doce tribus) y allí el Rey- Mesías, Jesucristo resucitado da el Espíritu Santo con el poder de perdonar los pecados. Esta infusión cambia el corazón de los apóstoles y empieza la vida de la iglesia. Siendo así que el gran fruto de la promesa de la Nueva Alianza es que Dios mora entre nosotros por la venida del Espíritu entregado por Jesús Rey-Mesías. Además, este último, reúne a los extraviados haciéndolos iglesia con la infusión de este Espíritu. Y además, les cambia el corazón, haciéndolos vivir en comunión con Él.

A modo de oración, te invito a leer, a la luz de lo leído anteriormente, el relato de Hc 2,1-42.En esta lectura te invito a preguntarte ¿qué me aporta de nuevo? ¿Alimenta en algo mi esperanza? ¿Cómo se podría vivir una iglesia fruto de la promesa del Espíritu?

Finalmente,  te invito a escuchar la canción: "Vida en abundancia", presentando a Dios lo descubierto en este día.



Autor: Lautaro Belloni, seminarista de la diócesis de Quilmes, Argentina

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sábado, 4 de septiembre de 2021

La creación a la luz de la alianza (Mes de la Biblia)


En este mes de la Biblia te invitamos a leer, reflexionar y rezar todos los sábados con las publicaciones de Lautaro Belloni, seminarista de la diócesis de Quilmes, que a lo largo de 4 publicaciones nos propone los siguientes temas: 

1.      La creación a la luz de la alianza 

2.      La promesa de Dios a Ezequiel

3.      Las promesas y esperanzas cumplidas de Jesús

 4.      María, modelo de la iglesia de la Nueva Alianza.

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En septiembre, la iglesia se propone profundizar en la palabra. Es por ello que suele llamar al mes de septiembre como “el mes de la biblia”.

En esta serie de escritos, intentaremos profundizar en algunos relatos bíblicos desde una categoría teológica llamada “Alianza”. Esta es un pacto, lazo que Dios constantemente está ofreciendo al ser humano para vivir en comunión.

Un profesor de teología, en alguna facultad del mundo solía decir: “si leemos la biblia en clave de alianza, le podemos sacar más jugo a la vida desde el misterio de Dios que nos habla y busca.” Es por ello que te invito a leer estos encuentros para seguir profundizando en el misterio de Dios.

Antes de empezar, te voy a invitar a hacer un ejercicio. Toma tu biblia y lee el libro del Génesis del capítulo 1 al 3 inclusive. Mientras lo lees, escribí en una hoja aparte ¿qué te suscita, que te genera y que te dice?

La creación a la luz de la alianza

Los relatos de a creación, comúnmente, solemos reducirlos a hacer una interpretación de la creación del ser humano, del mundo, etc. Pero sin embargo a la luz de la alianza son más ricos y profundos ya que podemos observar dos cuestiones los elementales del ser humano: El ser humano en comunión y el origen de la ruptura con Dios. Siendo así que los dos son perspectivas de como Dios crea en clave de Alianza y el ser humano acepta o no la vida de la alianza.

En el relato de Gn 1-2, 1-4 encontramos que Dios crea al mundo en siete días. El relato mismo empieza diciendo “En el principio creó Dios el cielo y la tierra” (Gn 1,1) y termina con el mismo binomio. Dándonos a entender un ciclo cerrado, que no hubo otras creaciones, sino una sola y por la obra de Dios. Además en el versículo dos se plantea que “la tierra era caos y confusión” (Gn 1, 2).  Evidentemente, al crear, Dios crea desde la nada.  En la cosmología de Israel el nada era el caos, el lugar de lo indeterminado. Lo que determina el relato es que Dios ordenó el cosmos, cuando creó, haciéndolo un lugar habitable. Dios crea un lugar habitable al ser humano para que viva, sea pleno y este en relación con él. Es por ello que se comporta como Padre de estos seres.

En Gn 1,26-28, Dios llega al culmen de su paternidad con estos seres humanos recién creados, el los bendice diciéndoles: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo».”(Gn 1,26-28).  Siendo así que con este acto, sella allí una alianza implícita con ellos y los envía, con su bendición como co-creadores a la creación, colaboradores suyos en su obra. Es por ello que podemos decir que la creación esta ordenada a la alianza ya que esta nos invita a la comunión con el creador.

Por otro lado, en el relato de Gn 2, 4b-25 y Gn 3 nos plantea la creación y el origen del mal.

La narración comienza en la tónica anterior Dios crea un lugar habitable para entrar en comunión, plantando y ordenando el Edén. Se nos muestra a un Dios que pone todo su empeño en dar un don grande y gratuito al hombre para todo ámbito de su existencia. Lo cual nos revela que este relato esta en comunión con el relato anterior ya que sigue de fondo la  idea de que que la creación es pensada en clave de alianza.

En Gn 2,7 se plantea que Dios moldea al hombre del polvo. Siendo así que crea metiendo sus manos para moldear y exhalándole su aliento divino al hombre. Lo cual aquí también muestra otro rasgo de paternidad de Dios con el hombre.

Además, vemos también que Dios le da labores al hombre. En Gn 2,15 invita a trabajar y cuidar de la creación. Siendo así que toda la existencia del hombre es trabajar y cuidar la creación, en definitiva de velar por la comunión con él desde la creación

Continuando con el asunto, vamos al meollo del relato: La ruptura. Esta historia empieza en Gn 3,1.

En el dialogo de la mujer con la serpiente en Gn 3.2-3 vemos que ella entra en dialogo con la serpiente y no desconfía de su maldad. Mismo ella le dice inocentemente a la serpiente que Dios le dijo “no comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte” (Gn 3,3). Tan inocente fue su respuesta que la llevo a la tergiversación con el “ni lo toquéis” que nunca fue mencionado por Dios en los relatos anteriores.

En Gn 3,6-7 vemos la des glorificación del hombre y la mujer ya que sucumben en la ruptura seducidos por el deseo de ser como dioses.  Cerrándose a toda gracia dada por ser creación de Dios, cerrados a la vida de la alianza en la comunión. Con la mente y el corazón cegados en que su situación será mejor si busca su propia gloria, que si permanece obediente a Dios. En definitiva el hombre y la mujer, experimentan algo nuevo, algo que nunca habían sentido: rebeldía que desencadena en la ruptura de la comunión con Dios.

Gn 3,8 lleva al clímax de la narración, ya que el hombre y la mujer oyen los pasos de Dios, pero le tienen miedo. Experimentan la vergüenza de verse desnudos en la presencia de Dios. Y en Gn 3,12 vemos otro efecto del pecado en el hombre: la des-solidarizacion. El hombre no se hace cargo de su pecado, sino que culpa a la mujer y ella por su parte hace lo mismo culpando a la serpiente en Gn 3,13.

Las secuelas del pecado (ruptura de la comunión con Dios) en el hombre y la mujer fueron la pérdida de sus seguridades y la vida en plenitud en el Edén, dada por la comunión con Dios

En síntesis, en los relatos de la creación se ve expresado un Dios que crea en clave de alianza, que se compromete con esta obra, preparando el cosmos para el hombre, viviendo en comunión con este como Padre e hijo, coronándolo como culmen de la creación y dándole la misión de ser co-creador. Siendo así que le da la responsabilidad de cuidar la creación ya que, si esta está ordenada a la alianza, es cuidar el lugar y la comunión con el creador. Como también se observa la libertad del ser humano para elegir y las consecuencias de no querer vivir en comunión con Dios.

Como actividad final, te invito a hacer lo siguiente: a partir de lo leído en este texto, leer nuevamente Gn 1-3 buscando que te aporta de nuevo el relato.

Después de haber leído este texto te invito a rezar con todo lo que escribiste y pasarlo por el corazón escuchando la canción Nuestro Dios de Julián Zini:


Autor: Lautaro Belloni, seminarista de la diócesis de Quilmes, Argentina

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