martes, 26 de marzo de 2019

Kerigma y Catequesis N° 2 - "Metodología Catequística"

Hola Hermanos y Hermanas en Cristo, bienvenidos a una nueva publicación de este espacio “Kerigma y Catequesis”. El tema de esta publicación es: “Metodología Catequística”



Para comenzar debemos responder ¿Qué es un método?

Método, Del griego “Metha” (mas allá) y  “odos” (camino) significa literalmente camino o via para llegar más lejos: hace referencia al medio para llegar a un fin. En su significado original esta palabra nos indica el camino que conduce a un lugar.

Para que un método pueda ser aplicado a la catequesis ha de ser coherente con los criterios evangélicos y con la finalidad de comunicar la verdad revelada.

Recordemos estas palabras de Juan Pablo II:

“La edad y el desarrollo intelectual de los cristianos, su grado de madurez eclesial y espiritual y muchas otras circunstancias personales postulan que la catequesis adopte métodos muy diversos para alcanzar su finalidad específica: la educación en la fe. Esta variedad es requerida también, en un plano más general, por el medio socio-cultural en que la Iglesia lleva a cabo su obra catequética.
La variedad en los métodos es un signo de vida y una riqueza. Así lo han considerado los Padres de la IV Asamblea general del Sínodo, llamando la atención sobre las condiciones indispensables para que sea útil y no perjudique a la unidad de la enseñanza de la única fe.” (N° 51 Catechesi Tradendae S.S Juan Pablo ll)

El catequista pone en práctica el método, este es a su vez un instrumento, es el mediador que facilita la comunicación entre las personas  y el misterio  de Dios, entre Dios  y los catequizandos, entre la comunidad  y sus miembros. El método está al servicio  de la revelación y de la conversión, por eso ha de servirse de él.

El catequista es el “Puente” entre Dios  y los demás; esto siempre ténganlo presente, solo somos meros instrumentos del Amor de Dios. Una sólida espiritualidad  y un testimonio  de vida cristiana en el catequista constituyen el alma de todo método. Es decir, debo haber tenido un encuentro con JESÚS, así como decíamos en la publicación anterior, el KERIGMA debo haberlo recibido, es así como todo lo que disponga para hacer debe estar pensada  y rezada con el espíritu kerigmático.

1.  El catequista, artífice de su propio método: El catequista debe responder a las exigencias concretas de la metodología general y particular. El catequista es quien aplica el método. Porque él es el que conoce a los catequizandos. Por eso se dice que el catequista es artífice del método. Aquí es donde se evidencia la capacidad artística del catequista que sabe moldearse con el grupo que le ha tocado acompañar. NUNCA debemos emplear un método que no respete la situación o las condiciones de nuestros catequizandos, porque no ayudaría en nada, debemos ser sutiles para poder descubrir la identidad de nuestro grupo y a raíz de eso trabajar.

Muchas veces pensamos en actividades, y quien no ha hecho una actividad y le salió espectacular, pero al año siguiente la hizo con otro grupo y no dio resultado. A esto es a lo que me refiero, con que cada grupo tiene  su propia identidad.

2.      Adaptación del Método: El método tiene que estar adaptado a las diversas situaciones en las que se encuentra el destinatario. Esta adaptación, también tiene que ser en función de los cambios de la Iglesia, que vive en el mundo y, se adapta a los cambios que se producen en la sociedad. Esto no quiere decir, cambiar nuestro pensamiento o nuestra doctrina, sino poder hacer cercano el mensaje de Jesús, a todos, de manera especial a sus catequizandos.

Es un camino para llegar a algo…… un camino  a través del cual se alcanza  un fin:

“EL ENCUENTRO PERSONAL DEL CATEQUIZANDO CON JESUS”

El Papa Juan Pablo ll nos dice: “Pienso asimismo en diversos momentos de gran importancia en que la catequesis encuentra cabalmente su puesto: por ejemplo, las peregrinaciones diocesanas, regionales o nacionales, que son más provechosas si están centradas en un tema escogido con acierto a partir de la vida de Cristo, de la Virgen y de los Santos; las misiones tradicionales, tantas veces abandonadas con excesiva prisa, y que son insustituibles para una renovación periódica y vigorosa de la vida cristiana —hay que reanudarlas y remozarlas—; los círculos bíblicos, que deben ir más allá de la exégesis para hacer vivir la Palabra de Dios; las reuniones de las comunidades eclesiales de base….” (N° 47  Catechesi Tradendae)

Características del Método Catequístico:

  •   Fiel a Dios: Dios tiene una pedagogía para educarnos a lo largo  de la Historia de la Salvación:


1. Dios toma la iniciativa y nos habla , se revela.
2. Se comunica por medio de hechos  y palabras
3. En forma gradual y progresiva, respetando  el proceso que vive el hombre, se basa en la libertad, pero jamás de impone.
4.  Pascual, todos pasamos de la muerte a la vida: morimos al pecado y nacemos a una Nueva Vida.

  •   Fiel a la Iglesia: Cristo es la cabeza de la Iglesia y nosotros tenemos que respetarla, amarla como se aman los esposos y entregarnos por ella como lo hizo Cristo.


  •  Fiel al hombre: Así como lo hizo Dios con nosotros que nos amó en nuestra situación concreta. De la misma manera tenemos que ser fiel al hombre en su situación  social, psicológica y religiosa.


Elementos del Método Catequístico:

_ Llegada: Formación integral del catequista, es muy importante, el formarnos en todos los ámbitos de nuestra vida.
_ Partida. Situación concreta de los catequistas  y de los catequizandos.
_ Proceso: Marca el proceso gradual, progresivo en la educación de la fe para llegar a una maduración.

Espero que todo este material, sirva para que sigamos pensando una catequesis renovada, puesta en vista a una maduración de la fe de nuestros catequizandos, en clave kerigmática, como vamos a ir siempre en cada publicación de este espacio que denominamos “Kerigma y Catequesis”.

Saludos desde San Juan, que Dios los bendiga abundantemente siempre y que Pio X nuestro patrono los acompañe en este camino de la catequesis.

Enzo Villavicencio
San Juan, Argentina


Publicaciones anteriores:

Kerigma y Catequesis N° 1 - ¿Catequesis Kerigmática?


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sábado, 23 de marzo de 2019

3° Domingo de Cuaresma - Homilía de Monseñor Angelelli, "La Reconciliación"



Éxodo 3,1-8. 13-15. / Salmo 103(102),1-2.3-4.6-7.8.11. / Corintios 10,1-6.10-12.

Evangelio según San Lucas 13,1-9.

En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.El les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera". Les dijo también esta parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?'.Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré.Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás'".

Homilía de Monseñor Angelelli, 3° Domingo de Cuaresma, 1974:


El Año Santo, idea genial e intuición profética de Pablo VI, es una honda comunicación del Espíritu Santo que nos renueva adentro y nos pacifica interiormente; nos abre a la comprensión de los hombres; nos hace más hermanos, de verdad y no en el fingimiento, nos descubre mejor el Plan de Dios y nos compromete a construir la historia. Si los cristianos nos comprometemos a vivir muy en serio el año santo, buscando evangélicamente la conversión de la vida como individuos y como pueblo, florecerá un nuevo pentecostés, es decir, una renovación pujante de vida, de iniciativas, de realizaciones para el bien de todos. Seremos verdaderos “testigos” de la “pascua”; tan necesitada nuestra Rioja de una floreciente vida “nueva”. Sentiremos dentro de nosotros la fuerza de ser hombres interiormente libres y a la vez, solidarios con los demás; esforzándonos juntos para afrontar las transformaciones que son necesarias afrontar para que todo nuestro pueblo sea feliz.

La “Reconciliación y Renovación” que busca el año santo es esto: volver a nuestro Padre Dios, en verdad; y servir al Cristo que vive en cada hombre. Reconciliarse, hoy, significa en cristiano, vivir con sencillez el sermón de la montaña y comunicar al mundo la fecundidad de las bienaventuranzas. 

El domingo pasado decíamos que Dios Padre nos entregaba a los hombres esta gran consigna: “Este es mi Hijo muy amado, ESCÚCHENLO...”. Este Hijo es Cristo. Es Él quien llama a la reconciliación; es Él quien convoca a que realicemos la justicia, sembremos el amor y construyamos la paz. En síntesis: expresar a los ojos de los hombres el rostro de Cristo que vive en nosotros y que nos ha cambiado. Un Cristo que adora al Padre y nos llama amigos; un Cristo que sube a la montaña para estar solo y orar; un Cristo que va a la cruz para entregar la vida por sus amigos, que somos todos los hombres. Aquí entendemos mejor lo que significa mi “prójimo”. Es todo aquel que Dios ha puesto en mi camino y espera de mí la entrega de mi tiempo, de mi esperanza, la donación de mi vida y de mis talentos, pocos o muchos; la comunicación del Cristo que he descubierto en mi propia vida; el Cristo que me hizo feliz porque cambió mi vida; el Cristo que me da fuerzas para jugar la propia vida cuando están en juego los grandes valores, la vida y la felicidad de nuestro pueblo; el Cristo que en la persecución pone el signo de lo evangélico y del verdadero amor. 

La “reconciliación” a que nos llama Cristo es la que nos exige tener conciencia clara y serena del pecado; del pecado nuestro y de nuestros hermanos; del pecado de la sociedad actual y del pecado en la historia de los hombres; del mal que hicimos y del bien que dejamos de hacer.

“Cree y conviértete al Evangelio”, fue el espaldarazo que nos dio el Miércoles de Ceniza para que iniciáramos el camino duro y difícil de una cuaresma que prepara una verdadera Pascua en la vida. 
Una cuaresma que no puede estar solamente reducida a hacer única y principalmente una abstinencia de carne, o hacer un ayuno puramente externo pero que no llegue a cambiar el corazón, que quiere decir: cambiar la vida como lo quiere nuestro Padre Dios. La “reconciliación y la renovación” exigidas en este año santo, ayudado por esta Cuaresma, es atacar las raíces de nuestro egoísmo; la injusticia manifestada de muchas y varias maneras; la mentira disfrazada frecuentemente, de diversas formas; delatando al hermano y robándole su buen nombre y honradez, cayendo en la grave enfermedad moral, que lamentablemente padecemos hoy, denominada: “calumnia” e “injuria” a personas, instituciones, esfuerzos laudables por realizar el evangelio en nuestro pueblo; caer en la tentación de la “infidelidad” que se viste, también, de distinto ropaje, aun con la apariencia de procurar la “paz” y el “orden”, pero que no están fundamentados en los pilares verdaderos: sentido de la fraternidad, la justicia, el amor, la honradez interior y exterior en el obrar diario, la generosidad y el esfuerzo por remover todo aquello que impiden su vigencia.

“He escuchado el clamor de mi pueblo...”, nos dice el Señor, hoy, en las lecturas que hemos escuchado. Lo repetimos: Dios es celoso de su pueblo. Dios protege, ayuda, acompaña y bendice a todo hombre que ayuda a su pueblo a que ese clamor y sufrimiento, se convierta en clamor de felicidad y de acción de gracias porque se ven realizadas sus aspiraciones. A esta verdad bíblica, La Rioja la experimenta en su propia carne. Dios es celoso de su pueblo riojano. La sabiduría que lleva guardada en su alma de pueblo no la improvisa ahora, la viene amasando desde hace mucho tiempo, con lo que trae de su historia y con lo que vive hoy; no opta ahora, optó en su misma cuna por el Evangelio de Cristo para iluminar la vida y la historia que va tejiendo. Por eso, cada año, al alumbrar al primer día, desde que un fraile franciscano, Francisco Solano hizo el gran anuncio del Evangelio de Jesucristo al hombre de nuestra tierra, no sólo lo recuerda sino que lo vive y lo convierte en tarea, en ese ENCUENTRO de San Nicolás y el Niño Alcalde. Por eso dijimos en las Fiestas de diciembre, que La Rioja tiene, hoy, un “mensaje” que brindar al resto de sus hermanos argentinos. No ver a La Rioja desde este gran acontecimiento, es no descubrir ni entender lo que Dios viene realizando desde su misma alma de pueblo. Desde aquí entendemos lo que se nos dice hoy: “He escuchado el clamor de mi pueblo... iré a sacarlo de esa situación para llevarlo a que viva en una tierra que mana leche y miel...”; es decir, sacarlo de una situación de sufrimientos y esperanzas para que viva una realidad de fraternidad y de paz. Esto es bueno recordarlo una vez más, para no caer en la desorientación, en el engaño y en la angustia.

“Conviértete y cree en el Evangelio”, seguiremos repitiendo para que no nos crucemos de brazos; para que sigamos trabajando juntos la realización de ese Encuentro Nuestro, Riojano; para que este Año Santo sea una realidad con todo el sabor, el estilo y la profundidad que tiene nuestra vida riojana. Pero también es una gran verdad de que ese Encuentro es una TAREA para todo un pueblo que busca diariamente solucionar sus problemas y no detener su marcha hasta convertir a La Rioja en una tierra “prometida”. Así como cada año el hombre de nuestra tierra tiene derecho a recoger de sus parrones abundante y rica uva, porque a ese parrón le prodigó toda clase de cuidados y sacrificios.También Dios, busca de cada uno de nosotros y de todo su pueblo, que somos nosotros, recoger frutos, sanos, sazonados y abundantes. Como no es fácil conseguirlo de nuestros parrones, tampoco es fácil conseguirlo de la vida que está acechada por muchas plagas que le impiden crecer; y a veces la inutiliza y la convierte en nociva para sí y para los otros. Cuaresma es el tiempo apropiado y especial para hacer las podas y curarla de los males morales a fin de recoger frutos de vida auténticamente cristiana. 

Ayer, en Amaná, pueblo escondido y casi diría contemplativo de nuestra Rioja, se inauguró el edificio de una nueva escuela. Les puedo decir que vivimos hasta emotivamente la sencillez y la hondura humana y cristiana de un encuentro de pueblo. Sentimos que Cristo, La Rioja y la Patria se habían confundido en un abrazo de paz y que ese abrazo se hizo oración en la oración de los niños que públicamente rezaron por todos nosotros. Sentimos que se hacía realidad este pasaje bíblico: “El Señor escuchaba el clamor inocente de los niños de nuestro pueblo riojano”, allá, en el silencio de un pequeño pueblo, hermano nuestro, que sabe mucho de sacrificios, esperanzas, esfuerzo por brindarle a las generaciones futuras lo mejor de su vida.

Por eso, hermanos riojanos, no nos dejemos tentar por los sectarismos políticos o de otro orden. Dios no quiere este proceder. Luchemos en nosotros mismos para no caer en la tentación desordenada y esclavizante del dinero o del poder. Luchemos para no caer en los placeres que degradan la vida privada, familiar y social. “Conviértete y cree en el Evangelio” se nos sigue diciendoa todos. No te olvides de que “eres polvo y en polvo te convertirás”. Será el grito saludable y cargado de esperanza y mensaje para reflexionar en la vida. 

ESCÚCHENLO, nos seguirá diciendo nuestro Padre Dios. Reflexionemos, más allá de problemas pequeños y mezquinos, fruto, muchas veces de la pasión descontrolada y de ambiciones egoístas, en las verdaderas, grandes, urgentes y reales soluciones a los problemas de nuestro pueblo riojano, por los que vale la pena entregarle talento, capacidad, esfuerzos y la misma vida. 

En esta Cuaresma sigamos profundizando nuestra Diócesis para que sea una Comunidad orante y a la vez más evangélica, más misionera, más comprometida con toda la vida de nuestro pueblo a quien tiene que servir. Si el sufrimiento y todo aquello que la asemeja más a Cristo crucificado, la “prueban”, sigamos pidiendo la serenidad, la paz, la luz y la gracia de Cristo para discernir bien - porque allí está el signo evangélico querido por Cristo - si todo ello es originado por vivir mejor el Evangelio con todas sus consecuencias. Si así lo vivimos, nuestra comunidad diocesana será fiel servidora de su pueblo. 

Seamos conscientes cada vez más, en Quién hemos puesto nuestra confianza y en qué cimiento se asienta nuestra FE.





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jueves, 21 de marzo de 2019

VÍA CRUCIS DE LOS MÁRTIRES RIOJANOS



El vía crucis​ o  (en latín: «camino de la cruz») es una de las devociones o prácticas de oración más extendidas entre los cristianos. El Vía Crucis consiste en recorrer espiritualmente el camino que hizo Jesús hasta el monte Calvario mientras cargaba la Cruz, hasta su crucifixión y sepultura.

El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia –elaborado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede y publicado en el año 2002– señaló que el Vía Crucis es “un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino que ardía en el pecho de Cristo (cfr. Lc 12,49-50) y lo impulsó hasta el Calvario; es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los último días de su Esposo y Señor”.

Se recomienda rezar y meditar el Via Crucis, durante el tiempo de Cuaresma, en preparación a la Pascua.

Cabe mencionar que el próximo 27 de Abril serán beatificados en la diócesis de La Rioja-Argentina, los mártires Monseñor Enrique Angelelli, Fr Carlos de Dios Murias OFM Conv., P. Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera.

Nos disponemos a transitar el camino de la Pasión de Jesús, profundizando en este misterio con el testimonio de la vida entrega de estos Mártires Riojanos, Enrique, Wenceslao, Carlos y Gabriel.


  1. Te invitamos a caminar este camino de Cuaresma y el camino de preparación a la beatificación, rezando este Via Crucis.


DESCARGAR VÍA CRUCIS DE LOS MÁRTIRES RIOJANOS

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lunes, 18 de marzo de 2019

BOLETÍN MONS. ORZALI, Siervo de Dios. N° 1





En el día de hoy damos inicio a la publicación del boletín digital "Monseñor Orzali", se publicara una vez por mes, más precisamente el día 18, recordando que este Siervo de Dios falleció el 18 de Abril de 1939. Estas publicaciones estarán a cargo del seminarista sanjuanino Martín Sillero.  
En esta primera publicación encontraran las palabras de presentación de este espacio y breves datos biográficos.  


Querido lector:

Llegue a usted «la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo» (2Cor 1,2).

El Señor Dios ha querido manifestar su omnipotencia en los santos por sus prodigios y virtudes, y por su fortaleza en el empleo de sus vidas en servicio a ÉL. Nuestra amada tierra Argentina ha engendrado para Dios hijos que han vivido para alabarlo, adorarlo y servirlo.
El Cura Brochero, Ceferino Namuncurá, Mons. Angelelli, Mamá Ántula, Catalina de María Rodriguez, entre muchos otros; han santificado su vida viviendo con libertad y alegría el Evangelio de Nuestro Señor.

En ésta oportunidad, le invito a que juntos contemplemos la vida y el apostolado del Siervo de Dios Monseñor José Américo Orzali, conocido como el Buen Pastor de Cuyo, fundador de las Hermanas Rosarinas y primer Arzobispo de San Juan de Cuyo.

Cada 18 de mes publicaremos una breve reseña de algunos de los hechos de su vida, junto con una enseñanza que nos dejó en las cartas a sus religiosas y en los documentos diocesanos.
Desde ya, le agradezco el tiempo que se toma en leer cada publicación. Nos unimos en la oración por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus siervos de Dios.
Que nuestra Madre de Luján, nos alcance la bendición del Señor para nosotros y nuestras familias.

Martín David.






Datos biograficos:


- José Américo Orzali nació en Buenos Aires el 13 de Marzo de 1863, hijo de Tobías Orzali (arquitecto) y de Teresa Nicoletti. A los catorce años, José fue admitido en el seminario.

-El 19 de Diciembre de 1885, José Américo Orzali fue ordenado sacerdote. El 2 de Febrero de 1890, asumió el cargo de cura párroco de Barracas al Norte, o sea, del barrio de Santa Lucía.

-Fundó la Congregación de las Hermanas Rosarinas. En el año 1895, formó el primer grupo de religiosas en su parroquia de Santa Lucía, dándoles por Santo y Seña: “Ora et Labora” (Oración y Trabajo). Su lema era: “Todo por Dios y todo por el prójimo”.

-En 1906, se hizo cargo de la parroquia San Miguel Arcángel, sin descuidar su Círculo de Obreros, sus hijas Rosarinas y la atención de la Casa Cuna y del Buen Pastor. 

-El 20 de Enero de 1912, el papa San Pío X, firmaba las bulas del nombramiento de Orzali como Obispo de Cuyo.

 -El 10 de Marzo del mismo año, en la Iglesia Catedral de Buenos Aires, Orzali fue consagrado Obispo.

El 14 de Abril hizo su solemne ingreso en San Juan. 

-Falleció el 18 de Abril de 1939.  Actualmente se encuentra en proceso de beatificación.

Descargar Boletín "Mons. Orzali N° 1"



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domingo, 17 de marzo de 2019

2° Domingo de Cuaresma - Homilía de Monseñor Angelelli, "Escúchenlo"


Génesis 15,5-12.17-18. / Salmo 27(26),1.7-8.9.13-14. / Filipenses 3,17-21.4,1


Evangelio según San Lucas 9, 28-36.


Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.

Homilía de Monseñor Angelelli, 2° Domingo de Cuaresma, 1974:

El domingo pasado, invitaba a toda la diócesis a la Cuaresma, con el espíritu y sentido que le da y quiere la Iglesia. Tiempo de revisión de vida privada y pública -decíamos- tiempo de grandes decisiones, tiempo que nos lleva a celebrar la Pascua, más allá de los ritos litúrgicos, vale decir, en la vida, porque ella es plenitud de vida y para cada uno de nosotros se constituye en tarea personal y comunitaria. La Pascua es la gran respuesta de nuestro Padre Dios al hombre, a cada uno de nosotros, en la persona de Cristo que nos hace velar la Cruz en un viernes santo y la Vida resucitada, liberada de la muerte, en el ALELUIA de la Pascua. La Pascua es la gran respuesta para la felicidad de los pueblos.

Pero la Pascua es conquista, es trabajo, es esfuerzo, es renuncia, es conversión, es muerte a todo lo que es egoísmo y mentira en el corazón nuestro. A esta Pascua nos preparamos con la cuaresma. A esta Pascua se encamina la Diócesis de La Rioja y la Iglesia Universal. Hacia esto estamos invitados los cristianos, especialmente, como una exigencia de Fe, como una condición de   peregrinos en la vida; como una obligación de Confirmados en la Fe, por el Espíritu Santo en el Sacramento que hemos recibido, porque fuimos hecho Testigos del Hombre Nuevo en Cristo. A esta Pascua vivida se encamina el paso privilegiado de Dios, en este Año Santo. Pascua es reconciliación en la verdad, no en la mentira; en la vida, no en la muerte; en el amor, no en el egoísmo; en la búsqueda en común, no en la desconfianza mutua. Repito, la Cuaresma es la gran preparación; la gran gimnasia; el entrenamiento, que todos debemos hacer para que la Pascua de Cristo, se haga cada vez, más realidad en la vida de cada riojano y de toda La Rioja.

Por eso, hoy, las lecturas que hemos escuchado, se resumen en la frase que trae el Evangelio que hemos leído: (Lc. 9, 28-36) “Este es mi Hijo muy amado, Escúchenlo...”. Era la voz de Dios Padre que se hizo oír entre las nubes, cuando Jesús se trasfiguraba con la blancura de la nieve, Moisés y Elías, junto a Él, y los Apóstoles: PEDRO, JUAN y SANTIAGO como los chicos decían: “qué lindo es estar aquí, ¿nos quedamos?”. Pero una nube cubrió esa estupenda realidad de Cristo transfigurado, y solo se encontraron con Jesús, que les dijo: Bajen, vayan y guarden silencio hasta que resucite, hasta la Pascua. La Trasfiguración se convirtió en esperanza para ellos y para nosotros, en meta a alcanzar en la vida; y, al mismo tiempo, en la gran tarea de conquistarla, bajando a la realidad de la vida, la de todos los días; la que está mezclada de sufrimientos y alegrías; la que se hace dura, a veces, y que nos tienta de cansancio de seguir luchando para solucionar tantos problemas.

Y sigue resonando en nuestros oídos y en nuestras conciencias: lo que dijo Dios Padre: ESCÚCHENLO. ¿A quién?... a Cristo, el Hijo de Dios Vivo, el que nace en un Pesebre, el que muere en la Cruz, el que resucita al tercer día, el que está presente en la Eucaristía, el que convoca a vivir una comunidad nueva en la Iglesia.

Por eso, la Iglesia, jamás podrá renunciar a cumplir la misión que Jesús le encomendó. Ella sabe, que si es fiel a Cristo, el anuncio de la Buena Nueva del Evangelio, que es anunciar la Pascua de Cristo y todo lo que supone prepararse para esa Pascua en la vida de los hombres y de los pueblos, deberá sufrir, también, como su Divino Maestro. “El discípulo no es mayor que el maestro”, nos dice Jesús. La Iglesia debe seguir repitiendo a los hombres: ESCÚCHENLO, hermanos hombres, porque en Él encontraremos la respuesta a todos esos interrogantes que no sabemos como eliminarlos de la vida. Si somos cristianos, estamos obligados de escuchar a este Cristo para que, quienes se acerquen a nosotros, descubran que el hombre nuevo ya comenzó en nosotros por el bautismo, y que deberá ir creciendo, como crecen las plantitas que plantamos. ESCÚCHENLO, nos dice Dios Padre. Para que podamos ayudarnos a reflexionar y vivir la cuaresma. El nos dice en su Evangelio:
-“el que quiere ser mi discípulo, que tome la cruz de cada día y me siga” -“no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos...” -“felices los pobres, los misericordiosos, los justos, los de corazón limpio, los que padecen persecución por la justicia, los pacíficos” -“sin mí nada podéis hacer...”-“el que escandaliza a los pequeños más le vale que se ate una piedra de molino en el cuello y se eche al mar...” -“he venido para que tengan vida y en abundancia...” -“yo soy la vid, ustedes son los sarmientos...” -“lo que sale del corazón, mancha al hombre, no lo que sale de la boca...” -“mujer, si nadie te condena, tampoco yo te condeno, vete en paz y no peques más...” -“cuando oren, digan, Padre nuestro que estás en los cielos...” -“el publicano salió justificado y no el fariseo...” -“vayan (a los apóstoles), prediquen a todas las gentes y bauticen en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo...” -“a quienes a ustedes oigan, a mí me oyen, a quienes a ustedes los desechen, a mí me desechan...” -“reciban el Espíritu Santo... a quienes le perdonen los pecados le serán perdonados y a quienes se lo retengan, le serán retenidos...” -“Más fácil es que un camello entre por el agujero de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos...” -“Felices, porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, estuve sin hogar y ustedes me recibieron, estuve desnudo y me vistieron, estuve enfermo y me visitaron, estuve en la cárcel y me fueron a ver...” “cuando lo hacían con estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hacían...” -“No todo el que dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre...” -“atiendan, lo que les digo en las parábolas: del ‘samaritano’, del ‘hijo pródigo’, el ‘rico Epulón’, ‘de la oveja perdida’, Dios, Único y Verdadero” -“en esto consiste la Vida Eterna, en que te conozcan a Ti, Padre, y a quien Tú enviaste, Jesús, el Cristo... que todos sean uno, que no los saques del mundo pero presérvalos del mundo...” -“Padre: perdónalos, porque no saben lo que hacen...”
Todos estos textos del Evangelio nos ayudan a saber escuchar a Jesús que nos habla a cada uno de nosotros y habla a su pueblo, que somos nosotros, pueblo riojano. Todo esto dice Jesús.

ESCÚCHENLO... seguirá siendo la tarea de nuestra vida diaria... porque nos habla, también:
-por su Iglesia que es el Cuerpo Total (místico) de Cristo -en cada sacramento que recibimos, en cada misa que participamos, en cada lectura que hacemos de la Biblia, en cada dolor de nuestros hermanos, en el corazón de cada hogar, en la inocencia de los niños, en el silencio de tanta gente que no tiene voz, en cada pecado que hacemos con el grito de nuestra conciencia, en la vida de nuestras comunidades, en el esfuerzo de cada hombre cuando alivia un dolor o soluciona un problema de su hermano, en los acontecimientos grandes o pequeños que vivimos como riojanos y como argentinos... en el ministerio sacerdotal de cada hermano sacerdote, en la religiosa junto al enfermo, al anciano, al pueblo que acompaña, en cada laico que es fiel a su bautismo y a la confirmación que recibió, y procura ser testigo fiel de Cristo en donde se encuentre. Nos habla en la sangre de los mártires, en los ideales limpios y nobles de nuestra juventud; nos habla en el esfuerzo de cada padre y madre para que su hogar sea una escuela de paz y de felicidad. Escúchenlo, nos sigue diciendo nuestro Padre Dios. Nos habla cuando nuestros hermanos que tienen la responsabilidad de gobernar ayudan al pueblo para que sea más feliz, más viva más fraternalmente, procuran que la justicia se haga realidad en todo el pueblo; que los ciudadanos se sientan protagonistas de su propio destino, porque la autoridad que tiene el hombre le es dada por Dios para el servicio de todos sus hermanos.

Hermanos: Estas reflexiones no llevan otra finalidad que ayudarnos a vivir una cuaresma a fondo para que como pueblo seamos felices. Dios lo quiere y no podemos renunciar a esta tarea difícil y estupenda de trabajar por lograrlo. Eliminemos de nuestra vida riojana, si lo hubiere, todo lo que siembra la desconfianza entre hermanos; todo lo que mata la creatividad, todo lo que posibilite que nuestro pueblo pueda apartarse de la fuente de la vida cristiana de la Iglesia, todo lo que signifique apartar al hijo de la madre, como sería apartar al pueblo de la Madre Iglesia. Pensemos que no somos dueños de las vidas de nuestros hermanos, sino servidores, y, de la nuestra, administradores solamente. 

Escúchenlo... sea para todos nosotros la tarea para nuestra reflexión semanal.


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martes, 12 de marzo de 2019

42° Aniversario del martirio del Padre Rutilio Grande

Hoy, 12 de marzo se conmemora el 42 Aniversario del martirio del padre Rutilio Grande y sus compañeros mártires. Compartimos datos sobre la vida, obra y legado del "Padre Tilo". 





Venerable Siervo de Dios Padre Rutilio Grande S.J. (1977-2019)


Rutilio Grande García S.J., – el protomártir salvadoreño y precursor del profeta Mons. Romero – nació el 5 de julio de 1928, en una pequeña población de Aguilares, llamada El Paisnal. Fue su padre, el señor Salvador Grande y su madre, Cristina García. Tuvo tres hermanos: Luis, José, Mario; y una hermana: Cristina; entre los cuales, le correspondió ser el menor. Con apenas cuatro años, fallece su madre, quedando al cuidado principalmente de su abuela que no sólo se encargó de prodigarle los cuidados necesarios. Asentó, en palabras del Padre Rodolfo Cardenal S.J, – uno de sus máximos biógrafos – las bases de su espíritu piadoso y su vocación al sacerdocio.

VIDA

Su vida, en medio de las muchas dificultades e incomprensiones que enfrentó, fue un constante hacer la voluntad de Jesús y; por ende, del Padre. Hacer, que se traduce en frutos a través de los cuales, los conoceréis dijo Jesús (cfr. Mt 7, 16):

ATENDIÓ EL LLAMADO

Sintiendo la voz de Dios que un día escuchara Pedro y Andrés, en boca del Maestro, invitándoles a ir tras su seguimiento radical: Vengan conmigo y les haré llegar a ser pescadores de hombres (Mc 1, 17), el Padre Rutilio Grande S.J., ingresó al Seminario San José de la Montaña en 1941, con la ayuda de Dios y el apoyo de Mons. Luis Chávez y González, al que conoció a muy temprana edad; y por quien siempre sintió un gran aprecio. Cuatro años más tarde, descubrió su vocación jesuita e ingresó a la Compañía de Jesús; recibiendo su ordenación sacerdotal en Oña, España en 1959. A su regreso al país, colaboró hasta 1970, con el Seminario San José de la Montaña en la formación de los futuros sacerdotes que atenderían a la Grey salvadoreña. En 1972, fue nombrado párroco del Señor de las Misericordias en Aguilares. Pescador experimentado, pescó hombres para el sacerdocio; mientras permaneció en el Seminario. Tomada la posesión de su parroquia, pescó hombres y mujeres que se convertirían en sal y levadura del pueblo salvadoreño. ¡Pesca milagrosa – hermanas y hermanos míos– que le conduciría al martirio!

SE SABÍA ENVIADO

En ningún momento, el Padre Rutilio S.J., actuó a título personal. Al revisar los Principios que inspiraban al Equipo Misionero de Aguilares se comprende – queridas hermanas y hermanos– que este mártir se sabía enviado por Jesucristo Nuestro Señor: Somos misioneros para toda la comunidad; es decir enviados… según el mandato de Jesús a sus apóstoles: Vayan y anuncien el Evangelio a todas las gentes.

SEGUÍA LA ÚNICA IDEOLOGÍA DEL CRISTIANISMO: LA DEL REINO

Por aquellos días, acusaciones, imputaciones e inventivas contra el Padre Rutilio Grande S.J., sobraban. La intención era justificar su asesinato al que se trató de colorear con tintes de ideología. La queja del Padre Ignacio Ellacuría S.J., al respecto, resulta ahora muy clara: Ya se sabe el pretexto: son comunistas que están soliviantando al campesinado contra los terratenientes. Y no era así. Tal y como se explicita en un clásico documento: Los militares y la oligarquía enloquecieron… vieron un enemigo comunista hasta en sus alcobas y en casi cada ciudadano. ¡Ceguera que impidió ver a quienes teniendo ojos no supieron o no quisieron ver la verdad! El Padre Rutilio no apoyó jamás ideología alguna. Prueba de ello son los Principios ya citados: No tenemos nada que ver con agrupaciones políticas de ninguna clase o partido… nuestra única política es la de ser anunciadores fieles del Evangelio. Su meta como – él la llama – era realizar al lado de su rebaño: Una comunidad de hermanos, comprometidos a construir un mundo nuevo, sin opresores ni oprimidos, según el plan de Dios. No era ideología ni utopía del mundo. Era identificarse con la visión de Cristo sobre el Reino: Miren, el Reino de Dios está entre ustedes (Lc 17, 21). ¿Dónde estaban los vulgares partidarismos o las nocivas ideologizaciones del Padre Rutilio Grande S.J.? ¿No serían otras las verdaderas razones que provocaron el odio contra él?.




ANUNCIÓ LA BUENA NUEVA


El Padre Rutilio Grande S.J., estableció junto a su equipo misionero, como meta Pastoral, la Evangelización al estilo jesuánico de los Santos Evangelios: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor (Lc 4, 18-19). Evangelización, queridos hermanos y hermanas, que tan pronto encendió en la sinagoga de Nazaret, encontró rechazo: Al oírlo, todos en la sinagoga se indignaron. Levantándose, lo sacaron fuera de la ciudad y lo llevaron a un barranco del monte… con intención de despeñarlo (Lc 4, 28-30). La reacción es comprensible. La Buena Nueva es buena para unos; pero nociva para otros: Por un lado, promete una mejora de vida para pobres y sufrientes, y por otro, amenaza la situación de privilegio de los satisfechos.


El Padre Rutilio y su equipo de misión se propusieron: Crear una Iglesia de comunidades vivas de hombres nuevos, agentes de pastoral y conscientes de su vocación humana que se conviertan en gestores de su propio destino que los lleve al cambio de su realidad, según los lineamientos del Vaticano II y de Medellín… animarles a ser co-creadores de una comunidad dinámica, profética y descentralizada, para que lleguen a una promoción que vaya detectando agentes de cambio, hombres y mujeres claves, agentes multiplicadores de pastoral. En otras palabras, iban a hacer que los ciegos y las ciegas vieran su realidad personal; y, social empecatada, injusta y opresiva; iban a dar libertad a los oprimidos por medio de la denuncia del pecado opresor; iban a liberar a los oprimidos devolviéndoles su dignidad humana y con ella, les animarían a ser actores-constructores de su historia y no meros agentes pasivos. Les convertirían en sal y fermento de la sociedad.


Les enseñó entre otras cosas: A Jesús de Nazaret: Muchos prefieren un Cristo mudo y sin boca para pasearlo en andas por la calle. Un Cristo con bozal, fabricado a nuestro antojo y según nuestros mezquinos intereses ¡Ese no es el Cristo del Evangelio, el Jesús joven de 33 años! El que se jugó la vida y murió por la causa más noble de la humanidad. Al Dios de Jesús: Unos se santiguan: ¡En el nombre del padre- el pisto, y del hijo -el café-, y del espíritu -mejor que sea de caña! Ese no es el Dios – Padre de nuestro hermano y Señor Jesús que nos da su Buen Espíritu para que seamos hermanos por igual, y para que, como seguidores cabales de Jesús, trabajemos por hacer presente aquí y ahora su Reino. La fraternidad de hijos e hijas de Dios: Todos somos hermanos. Los Caínes también son nuestros hermanos, aunque sean un aborto en el plan de Dios. El cristiano no tiene enemigos, sino hermanos, y por más que sean hermanos Caínes o Judas que venden a Cristo, no los odiamos. La coherencia entre fe y vida: Jesús como las páginas que lo anuncian, deben de estar bien enraizadas en la vida, no en un libro que se queda trepado por las nubes… muchos se apuntan a un evangelio que deje las cosas como están, por muy mal que estén, y que no traiga problemas. Una fe encarnada en la historia humana y no evasiva: No sean cohetones: tronazón y humo allá arriba, allá arriba. ¡Aquí abajo, aquí abajo hay que hacer reventar el Evangelio! Una cultura de solidaridad, incluso, en la salvación: ¡Nos tenemos que salvar en racimo, en mazorca, en matata, o sea en comunidad! Una Iglesia al servicio de la vida: La Iglesia no es museo de tradiciones muertas, de enterradores que sólo se preocupan de cargar la urna el Viernes Santo para enterrar a Jesús. Debe ser un puño de comunidades vivas, portadoras de vida y esperanza para nuestra gente más humilde. Podrían seguir mencionándose más enseñanzas suyas en una interminable lista. Lo importante a considerar es que, con el anuncio de la Buena Nueva, liberó a quienes estaban oprimidos ya fuere por el pecado personal; o bien, por las cadenas de la injusticia. Sin aplicar ideología alguna, les enseñó que, la convivencia fraterna y la solidaridad pueden hacer presente el Reino en este mundo. En este intento, como humanidad nueva y redimida les animó a tomar la historia en sus manos para transformarla, humanizarla y; por supuesto, cristianizarla.


DENUNCIÓ EL PECADO


La alegría inundaba el corazón del Padre Rutilio S.J., al ver los frutos del anuncio; sin escapar a sus sagaces ojos de buen pastor, el dolor que provocaba el anuncio, en las heridas de las ovejas descarriadas al tratar de curarlas con el ungüento de la Palabra: Para unos será Buena Nueva; para otros, puño de sal que arde en gangrena abierta, pero que les puede sanar. El buen médico sana aplicando medicinas y tratamientos muchas veces dolorosos. Igual toca al Pastor: Sale a buscar a la oveja descarriada, la cura, la carga sobre sus hombros y la reintegra al redil. Tal vez, la oveja bale de dolor al ser curada y se resista, hasta que, restablecida salte de gozo. La motivación del Padre Rutilio S.J., era encontrar y sanar a esas ovejas. La denuncia del pecado era la forma de llamarles a la conversión; era su forma de botarles las escamas de los ojos para que vieran con los ojos de Cristo.


Con tan sano objetivo denunció: El anti reino: ¡Los campesinos no tienen tierra, ni pisto, ni derecho a organizarse, a que se oiga su voz y defender sus derechos y privilegios y dignidad de hijos de Dios y de esta Patria…! ¡Esto no es el Reino de Dios, sino el reino de la maldad, de la mentira y del diablo! La incoherencia entre fe y vida: ¡Ay de ustedes que se dicen católicos del diente al labio, por dentro son inmundicia de maldad! El desinterés por Cristo al mostrar desinterés por el hermano y la hermana: Son Caínes que crucifican al Señor cuando camina con el nombre de Toño, de Licha o del humilde trabajador del campo. El individualismo: No vale decir ¡Sálvese quien pueda con tal de que a mí me vaya bien! La avaricia: Al pobre campesino no le dejan ni un conacaste, ni un puño de tierra para vivir o para que le entierren. La idolatría del poder y del dinero: ¡En el nombre del café, en el nombre del café y en el nombre del café…! ¡En el nombre de la caña, en el nombre de la caña y en el nombre de la caña! Lo he dicho otras veces, pero hay que repetirlo hasta la saciedad. A los poderosos los hizo destrepar de sus puestos; a los autosuficientes, ¡porque tienen dioses aquí! La lista podría seguirse ampliando porque fue extensa. Denunció porque era un buen pastor en búsqueda de la salvación de pobres y ricos, sin excepción. Los poderosos no comprendieron que la Palabra quema porque es fuego que acrisola. ¡Lástima hermanas y hermanos que algunos, perdieron lo sumo por lo menos, al desoír la voz del protomártir Rutilio en cuyos labios resonaba la voz de Jesús!.


ENCARNADO EN LA REALIDAD


Ni su anuncio ni su denuncia hubiera tenido tanto efecto si el Padre Rutilio Grande S.J., no se hubiera encarnado en la realidad de su Parroquia y de su país. Era una de sus aspiraciones: Partir de la realidad para concientizarnos primero nosotros, por una sensibilización y toma de conciencia de su mundo que nos llevará a encararnos y a identificarnos con sus problemas. No instrumentalizar su religiosidad. Reconocía las duras condiciones de vida de sus ovejas matizadas con la vida apoltronada de las ovejas más gordas del rebaño: Los que tienen voz, pisto y poder se organizan y disponen de todos los medios a su alcance. Vivir con los pobres le llevó a comprender esa realidad de dolor. No elogió ni sublimó esa miseria indigna de todo ser humano. Luchó por cambiarla animando a sus ovejas a tomar las riendas de su vida porque esa pobreza no es querida por Dios. La pobreza en esos términos roba la dignidad de los hijos e hijas de Dios.


MUERTE MARTIRIAL

La pasión del Padre Rutilio comenzó años antes de su martirio; e incluso, antes de su llegada al Paisnal. Intentando hacer la voluntad de Dios, encontraba a su paso incomprensión y rechazo. Sus homilías eran consideradas de alta peligrosidad. Subvertían, en opinión de sus asesinos, el orden; o sea, el orden social, político y económico que habían construido a su alrededor para defender sus intereses de clase. La verdad es que tenían oídos; pero, no oían; y ojos; pero, no veían. No entendieron que su malestar era provocado por la divina Palabra que el Padre Rutilio S.J., predicaba. Palabra que les cuestionaba su comportamiento injusto, egoísta y violento para con los más pobres de este país; cuestionaba su falta de coherencia entre fe y vida; cuestionaba su actitud de encubrir la verdad con la mentira y la impunidad; cuestionaba su afanoso trabajo en pro del lucro personal olvidando el bien común de la nación; cuestionaba su fin último ante Dios. Se sentían amenazados por las palabras del Evangelio. El protomártir acabó siendo acusado como Jesús ante Pilato: Solivianta al pueblo con sus enseñanzas por toda Judea, desde Galilea, donde comenzó hasta aquí (Lc 23, 5). Sus asesinos, posiblemente, habrán dicho frente al Pilato salvadoreño: El Padre Rutilio S.J., solivianta al pueblo con sus homilías por todo el Paisnal, desde San Salvador, donde comenzó hasta en Apopa.
En San Salvador, donde todo comenzó, pronunció la primera de esas homilías que originarían su pasión. El 6 de agosto de 1970, en ocasión de la solemnidad de la Transfiguración del Señor en catedral y en un contexto de reforma agraria vacilante, el Padre Rutilio S.J., después de presentar a Jesucristo como mediador ante Dios; palabra de Dios hecha carne; y nuestro libertador, concluyó animando a los obispos y gobernantes de la nación a “ver con los ojos de Cristo”. Realidad que podía ser transformada con firme voluntad política; y por supuesto, con la guía de la Iglesia: La Iglesia dentro de su esfera y el Gobierno en la suya propia, con el mutuo respeto dentro de sus ámbitos legítimos, han de colaborar eficazmente, audazmente y urgentemente a fin de propiciar “leyes justas, honestas y convenientes, según lo exige la soberanía del pueblo en el artículo 1 de nuestra constitución ¿Cuál es ese pueblo soberano? ¿La gran mayoría o la pequeña minoría? ¿Cuál de los dos es el realmente alienado en esta nación? La Iglesia y el gobierno han de colaborar eficazmente, audazmente y urgentemente para transfigurar al pueblo salvadoreño que vive en los valles, junto a los hermosos lagos, junto al río Lempa, a la orilla de los cafetales y cañales en flor, en las faldas de nuestros montes y volcanes, en los pueblitos y caseríos y en las grandes y explosivas concentraciones urbanas y junto a los grandes latifundios… y solamente entonces, Cristo Salvador Transfigurado, será realmente nuestro Patrono, al estar transfigurados todos nosotros, los bautizados en su nombre, por haber sido fieles al mandato del Padre, según lo hemos escuchado en el Evangelio de este día: Este es mi Hijo muy amado, escuchad y poned por obra su mensaje.

Su homilía no agradó a los Caínes. Sólo consiguió levantar sospechas y resquemores. Cuánto habrá sufrido, hermanas y hermanos míos, al ver que su mensaje había sido mal comprendido. Un mensaje preparado en aras de mejorar las condiciones de vida de un pueblo que, se debatía entre la miseria y la falta de libertad, era usado en su contra sin percatarse de su alto sentido evangélico. No importaba que lo explicara de variadas formas. Siempre eran tergiversadas. Un claro ejemplo de esto es su homilía del domingo 16 de septiembre de 1973, pronunciada en Aguilares en ocasión de la Independencia, sobre el buen samaritano. En la interpretación del pasaje lucano, similar a Jesús, utilizó una figura “marginada, despreciable” desde la óptica civil-política; y contraria a Dios, desde la óptica religiosa: Un hombre a quien llamaban “comunista” en la región acertó a pasar por aquel sitio de la Troncal y al verlo sintió compasión. Entonces se acercó al hombre, le curó las heridas lo mejor que pudo y le puso vendas. Luego lo subió en su propio carro, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó ahí. Al día siguiente, cuando el hombre a quien llamaban “comunista” se iba, sacó algunos dineros y los dio al dueño del alojamiento y le dijo: “Cuida a este hombre, y si gastas algo más, te lo pagaré cuando yo vuelva”. Pues bien ¿Cuál de estos personajes te parece que fue el prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones? El católico salvadoreño dijo: el que tuvo compasión de él. Entonces, Jesús le dijo: Anda y haz tú lo mismo.

La interpretación es creativa y encarnada en la situación convulsa del país por aquellos años. Sin embargo, es muy probable que no todos la aprobaran. Sobre todo, aquellas y aquellos ideologizados que solían idolatrar su organización o partido político. La lección que el Padre Rutilio S.J., les dio fue clara: La política no es para beneficio personal. Es para propiciar el bien común del pueblo salvadoreño sumido en miseria, injusticia, persecución e ignorancia. El Padre Rutilio, al aplicar la parábola a la realidad salvadoreña, no veía a un solo hombre herido. El herido era el pueblo completo: Al pueblo lo dejaron todos atrás, tendido en el camino, moribundo y sin voz. Dejemos de hablar tanto del pueblo y demostremos realmente con hechos que tenemos amor a Dios y al pueblo, ya que eso es tener fe en Dios y en su imagen, el hombre. Amaba al pueblo, deseaba lo mejor. Había entendido que misericordia es como nos explica San Gregorio de Niza una pena o dolor voluntario que nace de los males ajenos. No para condolernos junto a ellos o aplicar un poco de asistencialismo que calme nuestra conciencia. La misericordia es acción transformadora; lo contrario es inacción, mutismo y; quizá, conformismo que lacera la dignidad humana impidiéndole su desarrollo: Si la compasión no ablanda el alma para que socorra a su prójimo, no hay manera de que nadie dé un paso para aliviar la desgracia ajena. Quiso, el Padre Rutilio demostrar que el buen samaritano no se conformó con acercarse al herido. Lo recogió, lo cargó, lo llevó a lugar seguro devolviéndole la posibilidad de recuperar su salud, y con ello, la vida.

Su compasión no se detenía ante nada. En Apopa, el 13 de febrero de 1977, pronunció una homilía en solidaridad con el Padre Bernal que acababa de ser expulsado del país aclarando que, no se trataba de un mitin ni mucho menos de una marcha violenta. Era una manifestación de fe en la que clarividentemente habló del sello martirial de la Iglesia salvadoreña en agiornamento y del amor que le caracterizaba: El símbolo de una mesa compartida, con el taburete para cada uno y con manteles largos para todos. El símbolo de la Creación, y para eso hace falta la redención. ¡Ya está sellándose con el martirio!… No veníamos aquí con machetes. No es esta nuestra violencia. La violencia está en la Palabra de Dios, que nos violenta a nosotros y que violenta a la sociedad y que nos une y nos congrega, aunque nos apaleen. Por lo tanto, el código se resume, en una palabra: Amor: contra el anti amor, contra el pecado, contra la injusticia, contra la dominación de los hombres, contra la destrucción de la fraternidad.

Mis hermanas y hermanos, en estas homilías se descubre a un Rutilio plenamente identificado con Jesús: Veía con los ojos de Cristo; juzgaba la realidad a la luz de la Palabra, Tradición y Magisterio; y, actuaba como Cristo lo hubiera hecho; es decir, con misericordia, anunciando la Buena Nueva y denunciando el pecado. Un ver, juzgar y actuar que le llevó a padecer incomprensiones, intolerancias, acusaciones, burlas, persecución de espías, entre otras más. Sufrimientos de los cuales siempre estuvo consciente: Es peligroso ser cristiano en nuestro país ¡Prácticamente es ilegal ser cristiano cabal en nuestro medio! ¿por qué? Porque estamos basados en un orden establecido ante el cual la mera proclamación del Evangelio resulta subversiva ¿Cómo no va arder que les descubran la maldad?. Sabía que su pasión en los Olivos tenía un final: El asesinato, que nosotros agradecidos por su testimonio llamamos hoy: Muerte martirial.

Aproximadamente a las cinco de la tarde del 12 de marzo de 1977, ocurrió su muerte en cruz. No estaba sólo. Junto a él murieron dos mártires más: Don Manuel Solórzano, de setenta y dos años; y Nelson Rutilio Lemus, de quince. El Padre Rutilio Grande S.J., se dirigía a celebrar la eucaristía y a continuar la novena a San José, en el Paisnal. Nunca llegó. En el camino fueron emboscados y su carro ametrallado brutalmente como si se tratara de un malhechor. El Padre Rodolfo Cardenal S.J., relata en la biografía del Padre Rutilio que poco antes de morir, éste dijo en voz baja: Debemos hacer lo que Dios quiere. Si hermanas y hermanos míos, como Jesús en el huerto de los Olivos, cuando obediente hasta la muerte exclamó: No se haga mi voluntad sino la tuya (Lc 22, 42). No es que la voluntad de Dios fuera ver morir al Padre Rutilio de forma macabra ni mucho menos a su Hijo. Hacer su voluntad implica en este caso ser fieles a la misión encomendada aun cuando esto conlleve la posibilidad de morir en su cumplimiento. Es el pecado que mata, el que dio muerte a este santo sacerdote, nuestro amadísimo protomártir; y fue el pecado, el que mató a Jesús en la cruz. El perdón a sus asesinos lo había dado tiempo antes de morir: El odio no cabe en un cristiano. Aunque nos apaleen y nos quiten la vida tenemos que seguir amando y perdonando. Así nos enseñó Jesús ¿verdad? ¡Padre, perdónales, sepan o no sepan lo que hacen!.

En la noche, su cuerpo fue lavado y vestido junto al de sus hermanos de martirio. Mons. Romero pidió que los tres fueran trasladados a Catedral Metropolitana donde se celebraría una misa de cuerpo presente. Presidió la misa Mons. Luis Chávez y González; y junto a él Mons. Romero – nuestro querido Beato y profeta – y, Mons. Rivera y Damas, acompañados de muchos sacerdotes. Posteriormente sus cuerpos fueron colocados al interior del templo del Paisnal. Murieron víctimas del pecado de idolatría al poder, a la riqueza y la autocomplacencia practicada por un reducido grupo de la élite política y empresarial del país, que no resistió oír el anuncio de la Buena Nueva que auguraba la llegada del Reino, desde el ya; y la destrucción del anti reino lleno de injusticia, mentira y odio. Sus muertes no fueron en vano. Hoy a cuarenta años de su martirio debemos acercarnos a la figura del Padre Rutilio, a sus escritos para conocerle y motivarnos a seguir a Cristo en la forma comprometida que él lo hizo. Hagamos nuestra, amadísimas hermanas y hermanos míos, la invitación del Venerable Siervo de Dios Padre Rutilio Grande García S.J.: Debemos hacer lo que Dios quiere.

Tomado de la II carta pastoral de Monseñor José Luis Escobar Alas: “Ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio (Jn 15, 27).




MISA DE EXEQUIAS 



El 14 de Marzo de 1977 se celebró la misa de exequias del Padre Rutilio Grande y sus dos compañeros mártires en la catedral de San Salvador, esta celebración fue presidida por Monseñor Romero (canonizado el 14 de Octubre de 2018 por el papa Francisco), también estuvieron presentes 150 sacerdotes y más de 100.000 fieles. Palabras de Monseñor Romero: 

"El amor verdadero es el que trae a Rutilio Grande en su muerte, con dos campesinos de la mano. Así ama la Iglesia; muere con ellos y con ellos se presenta a la trascendencia del cielo. Los ama, y es significativo que mientras el Padre Grande caminaba para su pueblo, a llevar el mensaje de la Misa y de la salvación, allí fue donde cayó acribillado. Un sacerdote con sus campesinos, camino a su pueblo para identificarse con ellos, para vivir con ellos" (Monseñor Romero, misa de exequias, 14 de Marzo, 1977)




Fuente: Facebook Arzobispado de San Salvador

Más información en facebook: Padre Rutilio Grande, S.J

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