jueves, 3 de noviembre de 2016

Entrevista al P. Pablo Pastrone - (Escritor sobre Mons. Angelelli)

Queridos amigos, a continuación les comparto una entrevista realizada al Padre Pablo Pastrone, quien hace tres meses estuvo de visitas en la diócesis de La Rioja para celebrar la memoria y homenaje a Mons. Angelelli al cumplirse los 40 años de su asesinato. 
El P. Pastrone escribió sobre Mons. Enrique Angelelli, asesinado el 4 de Agosto de 1976, siendo obispo de la diócesis de La Rioja.
En la siguiente entrevista el mismo padre Pablo nos cuenta detalles de su vida y sus escritos.




Hola Padre Pablo, muchas gracias por brindar tu tiempo para esta entrevista.

¿Cómo nació tu vocación al sacerdocio? ¿Qué edad tenías?

Antes que nada, quiero agradecerles profundamente por invitarme a compartir con ustedes mi experiencia, que aunque modesta, a alguno podrá serle útil. Los primeros signos de vocación los percibí de niño. Frecuentaba una capilla de mi barrio, en José C. Paz, provincia de Buenos Aires, y, en la cotidianeidad de la vida, en esa comunidad, me di cuenta, en virtud de la insistencia, de que lo que sentía no era un simple juego infantil. Pasó el tiempo. Y, ahora en pleno ejercicio del ministerio pastoral, vuelvo una y otra vez a recrear en la memoria y el corazón aquellos primeros gestos del amor de Dios, que siempre nos “primerea” como le gusta decir a nuestro querido papa Francisco.

Actualmente ¿En qué parroquia estás sirviendo? ¿Alguna actividad que están realizando en la parroquia y quieras compartirla?

Desde el mes de abril de este año, el arzobispo de La Plata, Mons. Aguer, me encomendó la atención pastoral de la Parroquia Nuestra Señora de los Milagros de Villa Elisa. Ésta es una comunidad verdaderamente familiar en la que niños, jóvenes, adultos y ancianos parecerían tener el mismo “élan” vital. Con ellos nos hemos embarcado en la Misión de la Misericordia en adhesión al Año Jubilar, que consiste en llevar a Cristo centrífugamente, desde los más cercanos hacia los más lejanos, poniendo el acento en los más necesitados. Por otra parte, también trabajo apostólicamente con los adolescentes en varios colegios, entre ellos: María Teresa de Pereyra (una localidad cercana a la Parroquia), la Anunciación de Ringuelet, San José de Devoto, y, de vez en cuando, en la Inmaculada de La Plata. Estos son ámbitos sumamente propicios y fértiles para la siembra apostólica.

¿Qué le dirías a un joven que tienen inquietudes vocacionales?

En primer lugar, lo que haría es aplaudir estridentemente al muchacho o muchacha que se pregunta por su vocación, sea a la vida matrimonial, misionera, ministerial o consagrada. Interrogarse por el llamado de Dios es ya en sí mismo una bendición y un logro. En segundo lugar, si el candidato/a siente que está verdaderamente convocado/a a realizar una misión específica en la Iglesia, lo/a alentaría a seguir adelante, pues el camino del Señor es hermoso, independientemente de que sea “estrecho” como él mismo lo describió en los Evangelios. Dios regala el “ciento” por “uno”. 

Además de tu ministerio sacerdotal también te dedicas a escribir, ¿verdad?

Efectivamente. Me dedico a la investigación y a la docencia, especialmente de temas eclesiales, históricos y teológicos, y, algunas veces, me agarra algún berretín poético, o de otros géneros literarios: ensayos, cuentos, fábulas y demás yerbas.


Escribiste algunos libros sobre Monseñor Enrique Angelelli:
¿Cuáles son estos libros? ¿Cómo nació tu interés por este pastor?   ¿Qué hechos o palabras de su vida fueron significativos para vos?   ¿Qué características en particular destacarías de Mons. Angelelli?


Voy a responder como pueda estas vibrantes preguntas y trataré de ser sintético para que las referencias a mi persona no nos lleven por las ramas sino a lo que propiamente interesa de esta entrevista: la figura pastoral de Mons. Angelelli. Tuve la gracia de escribir dos libros sobre él. El primero lo titulé “Pascua en La Rioja”, que fue fruto de la tesis de licenciatura sobre la “Recepción diocesana de su muerte”. El segundo, lo redactamos con el padre Luis Liberti –un gran investigador de este obispo- bajo el nombre de “Mons. Angelelli, obispo de La Rioja: a imagen del Buen Pastor”. El hecho de haber compuesto este volumen en cooperación con Luis fue para mí un don de Dios. Lo viví como un verdadero acto eclesial de comunión y fraternidad presbiteral. A la figura de Angelelli, la conocí providencialmente. El recordado Mons. Carmelo Giaquinta, antiguo arzobispo de Resistencia (tío abuelo mío), me señaló -literalmente con el ademán de su mano- una carpeta que contenía documentación sobre los padres de Chamical brutalmente asesinados en 1976. ¡Me impactó! En ese entonces, él era presidente de la Comisión ad hoc del Episcopado, creada en 2006, por el cardenal Bergoglio para investigar las circunstancias de la muerte de Angelelli. Cuando Carmelo me dio a conocer esos papeles, yo me encontraba buscando temas para la licenciatura. Recuerdo haber incursionado en temáticas de la Iglesia Patrística, para lo cual repasé incluso las lenguas latina y griega. Me hizo mucho bien. Y, actualmente, gracias a aquel entrenamiento, sigo profundizando en asuntos referidos a la Comunidad Primitiva. Pero la Providencia presentó otro rumbo. En efecto, Carmelo me interrogó en aquella oportunidad: “¿Buscas tema para investigar? ¡Mirá todo lo que hay acá!”. Y no dijo nada más. Al tiempo, cuando Mons. Durán, mi director de tesis, quiso cerciorarse si ya me había decidido por estudiar algo en especial, le comenté, al paso, lo ocurrido con mi tío. Y, casi “sin dudar ni poder dudar”, Durán exclamó: “¡Eso! ¡Realizá un trabajo que rescate la fisonomía pastoral de Mons. Angelelli!”. Y, finalmente, casi “por azar”, descubrí un gran pastor, conocedor y fiel amante de sus ovejas, lejos de toda óptica teñida de ideología.




En el mes de Agosto estuviste de visitas por la diócesis de La Rioja participando por la celebración en memoria de los 40 años del asesinato de Mons. Angelelli:
¿Brindaste una conferencia en el marco de estas celebraciones? ¿Qué tema compartiste con los riojanos?

Compartí un panel con el padre Luis Liberti en el marco del 40 aniversario del “4 de agosto”. Presentamos nuestro libro y, particularmente, yo diserté sobre la “Recepción diocesana de la muerte de Mons. Angelelli”. La “recepción”, entendida en clave teológica, es el proceso de asimilación del Pueblo Creyente en que se expresa el común sentir de la fe. En este caso, la asimilación de la trágica muerte de Angelelli. El Pueblo de Dios vio este acontecimiento como punto culminante de su testimonio episcopal.


P. Pastrone y P. Liberti junto a la tumba de Mons. Angelelli
P. Pastrone en la misa por los 40 años de Mons. Angelelli.


Felicidades flamante Doctor, hace poco defendiste una tesis doctoral, ¿Cuál fue el tema de tu tesis? ¿Qué aportes crees que podes brindar a la Iglesia Argentina a partir de este doctorado?

El 24 de agosto de 2016, defendí la tesis doctoral en la Facultad de Teología de Villa Devoto sobre el “Seminario San José de La Plata, centro de formación sacerdotal y de irradiación cultural. Desde sus orígenes hasta el final del Concilio Vaticano II (1922 – 1965)”. Esta institución tuvo una relevancia peculiar hacia la mitad del siglo XX en Argentina y un reconocimiento en Hispanoamérica. Fue notoria la búsqueda de un perfil del sacerdocio diocesano acorde a las circunstancias de la época, el influjo del neotomismo y de los movimientos de renovación teológica, bíblica y litúrgica que precedieron al Concilio. Allí se formaron muchos pastores de distintas diócesis argentinas, especialmente, de la Provincia de Buenos Aires. Contó con profesores ilustres, tales como, Straubinger, Derisi, Rau, Ruta, Levoratti, Ciliberto, y tantos otros. No podemos dejar de mencionar, en este contexto, a Pironio, formado en esta “fragua de pastores”, que hoy está en proceso de canonización, y que tanto bien hizo a la Iglesia que peregrina en Argentina. Por otra parte, este seminario constituyó un foco de irradiación, con el auspicio de la Juventud Obrera Católica y la actuación en el mundo universitario, amén de la creación de revistas especializadas, como la “Revista de Teología”, pionera de la renovación conciliar. La significación de este estudio es clara: el seminario de La Plata, es un capítulo importante en la Historia de la Teología argentina y del peregrinar de la Iglesia que reviste siempre un rostro concreto en cada uno de los tiempos y espacios en los que se encarna. 



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