lunes, 27 de diciembre de 2021

Contemplando al discípulo amado junto a Jesús




Hoy celebramos la festividad de san Juan, apóstol y evangelista. Y quiero invitarme a contemplar dos imágenes bíblicas del evangelio de Juan.

La tradición cristiana atribuye la autoría del cuarto evangelio al apóstol Juan, aunque la redacción final del libro es el resultado de una elaboración en la que también intervinieron los discípulos de Juan, hijo de Zebedeo, quien junto con su hermano Santiago y con Pedro, fue testigo de la transfiguración de Jesús.

“El discípulo a quien Jesús amaba” es una expresión que aparece seis veces en el Evangelio de Juan para denominar a uno de los discípulos del grupo original de seguidores de Jesús de Nazaret, y que no aparece en ningún otro de los evangelios. Encontramos a este discípulo amado que se reclinó sobre el pecho de Jesús, durante la última cena (Juan 13, 21-26); también aparece al pie de la cruz, junto a la madre de Jesús (Juan 19, 26-27). Es quien corre junto con Pedro hacia el sepulcro vacío (Juan 20, 2 – Juan 20, 8). Es aquel discípulo que reconoció a Jesús resucitado en el Mar de Tiberíades (Juan 21, 7) y por último encontramos esta expresión referida al discípulo sobre el que Pedro le pregunta a Jesús acerca del destino del mismo: “Pedro, volviéndose, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús…” (Juan 21, 20-23).

Una tradición que se inicia en el siglo II con San Ireneo de Lyon (Adversus Haereses II, 22, 5; Adversus Haereses III, 1, 1) y, después de él, San Agustín (Comentarios al Evangelio de Juan LXI, 4), y otros Santos Padres como San Juan Crisóstomo, San Gregorio y, más tarde, Beda identifica al «Discípulo Amado» con Juan, el discípulo del Señor.

A lo largo de los siglos se generaron distintos debates sobre esta expresión con la intención de identificar al “discípulo amado”, pero más importante que saber el nombre del "discípulo a quien Jesús amaba" es conocer qué posible significado implica esta figura. Una implicancia posible es señalada por el autor Luis H. Rivas, quien luego de recorrer todas las escenas donde se presenta esta expresión, afirmó: A través de la figura del «Discípulo Amado», el Evangelio según San Juan parece describir no solo a un personaje histórico, sino además al cristiano ideal, como aquel que:

-          tiene familiaridad con Cristo y recibe sus confidencias,

-          permanece junto a la cruz del crucificado y recibe a María como a su propia madre,

-          permanece junto a Pedro.

-          tiene fe en la resurrección del Señor y sabe reconocer al resucitado.

En resumen, todos estamos llamados a ser ese “discípulo amado”, abiertos a la experiencia del encuentro amoroso con Jesús.

Para seguir profundizando en esta expresión te invito a contemplar dos imágenes bíblicas, en primer lugar la imagen donde el “discípulo amado” se reclina sobre Jesús en la última cena, esta escena refleja la profundad intimidad del discípulo con su maestro: Jesús. (Juan 13, 21-25)


“Así pues, para Juan ésta es la imagen del perfecto discipulado. Nosotros somos “aquel a quien ama Jesús” y necesitamos reclinar nuestras cabezas en el pecho de Jesús de forma que oigamos el latido de su corazón y, desde ahí, asomarnos al mundo. El estar en sintonía con el latido del corazón de Jesús y el recostarnos en su pecho con placer e intimidad nos dará a la vez la visión y alimento que necesitamos para vivir nuestras vidas.”[1]

Esta imagen también posee una simbología eucarística, el mismo autor Ronald Rolheiser, expresó:

“Lo que vemos en esta imagen (una persona, con su oído junto al corazón de Jesús), es cómo Juan quiere que nos imaginemos a nosotros mismos cuando participamos en la Eucaristía, ya que en el fondo la Eucaristía es eso precisamente, un reclinarnos físicamente sobre el pecho de Cristo. En la Eucaristía Jesús nos ofrece, físicamente, un pecho donde reclinarnos, dónde nutrirnos, dónde sentirnos sanos y salvos y desde donde podemos mirar al mundo.”

El beato Carlo Acutis, “se sintió siempre muy cercano a la figura de san Juan apóstol, el discípulo amado.[2] Este joven que falleció con 15 años, realizaba varias veces a la semana momentos de oración en adoración eucarística, en una oportunidad, alguien le preguntó como rezaba frente a Jesús Eucaristía y el respondió: “No hablo con muchas palabras, sólo me recuesto sobre su pecho, como lo hizo san Juan, el discípulo amado, en la última cena”.



Te propongo que realices una visita a Jesús Eucaristía y en un momento de adoración, te sientas invitado a reclinar tu cabeza en el pecho de Jesús, a escuchar su voz y los latidos de su corazón, a descansar en él y también a dialogar con él entregándole todas tus inquietudes, imitando al discípulo amado que nos relata esta cita bíblica. (Juan 13, 21-25)

 

- La segunda imagen bíblica que te invito a contemplar es a Jesús crucificado acompañado por María y el discípulo amado (Juan 19,25-27)

En primer lugar cabe destacar que el discípulo amado permanece junto a Jesús crucificado y estamos llamados a unir los dolores, y las cruces diarias de nuestra vida a la cruz de Jesús, siempre cercanos a nuestra madre María, regalo de la maternidad que Jesús dio para toda la humanidad en la imagen del discípulo amado, como él sepamos acoger a María en nuestra casa, en nuestros corazones.


Hay muchos beatos y santos que fueron grandes contemplativos de este momento del calvario y unieron sus vidas a Jesús crucificado, yo quiero destacar a la venerable Antonietta Meo, conocida como Nennolina, quien falleció con tan solo casi 7 años (1930-1937) después de ser diagnosticada de cáncer a los huesos y de sufrir la amputación de una de sus piernas. Ella unió todos estos dolores a la cruz de Cristo, fue una gran contemplativa del calvario y esto se refleja en sus cartas:

«¡Te saludo, te adoro a ti Jesús!… Y siempre quiero estar en el Calvario bajo la cruz»[3]

«Querido Jesús, te quiero mucho y quiero hacer aquello que Tú quieras que haga, quiero abandonarme en Tus manos […] quiero permanecer siempre bajo la Cruz contigo»[4]

La pequeña Antonietta le recomendó a su madre contemplar a María al pie de la cruz en el calvario.[5]

Para terminar quiero destacar una frase de Orígenes de Alejandría (citado por Juan Pablo II en la encíclica “REDEMPTORIS MATER”) que nos ayuda a contemplar estas dos imágenes bíblicas:

“Los Evangelios son las primicias de toda la Escritura, y el Evangelio de Juan es el primero de los Evangelios; ninguno puede percibir su significado si antes no ha posado la cabeza sobre el pecho de Jesús y no ha recibido de Jesús a María como Madre”[6]

 

En este día que celebramos a San Juan evangelista, aquel que experimento el gran amor de Jesús, le pidamos que también nosotros tengamos un corazón abierto a los misterios de Dios para acoger su gran amor manifestado en Jesús, que se hizo hombre y se quedó entre nosotros en la Eucaristía.

San Juan, ruega por nosotros!

 

Diego Olivera



[1] (Ronald Rolheiser -  “Escuchando los latidos del corazón de Cristo)

[2] (Nicola Gori – “Un genio de la informática en el Cielo”)

[3] Carta 128, 31 de Enero de 193

[4] Carta 151, 30 de Marzo de 1937

[5] P. JUAN RETAMAR SERVER, CVMD, “Antonietta Meo, La sabiduría de los pequeños”

[6] Comm. in Ioan., 1, 6: PG 14, 31; cf. S. Ambrosio, Expos. Evang. sec. Luc., X, 129-131: CSEL, 32/4, 504 s.


Más información sobre la venerable Antonietta Meo:



Más información sobre el beato Carlo Acutis:





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jueves, 23 de diciembre de 2021

La alegría del pesebre




¿Por qué la navidad ya no se siente cómo antes? Fue una pregunta que me surgió al reflexionar sobre el verdadero sentido de esta festividad. La navidad es uno de mis días favoritos, y me di cuenta de que en los último años parece que existe una sensación colectiva de que la navidad es un día más, donde la importancia la ponemos en la cantidad de regalos que recibimos y todo termina ahí. ¿Por qué? Es como si el mundo siguiera de forma automática y no nos diéramos el espacio para detenernos a mirar el misterio que ocurrió en un pesebre de Belén.

Las respuestas a esta pregunta fueron varias, podemos considerar que las condiciones que hemos atravesado como humanidad en estos últimos tiempos, pueden llegar a ser desalentadoras. Una pandemia, el estar lejos de nuestros seres queridos y tantas pérdidas que han ocurrido en los últimos años nos hacen sentir que ya no hay nada que celebrar, o nos preguntamos: ¿Para qué?

La tristeza definitivamente nos aparta la mirada del propósito de la navidad: Jesús. Nos encontramos ensimismados en los problemas, frustraciones y carencias olvidando que Dios al hacerse humano nació en la simpleza.


El nacimiento de Jesús es un recordatorio de amor y esperanza que se renueva cada año, incluso cuando pasamos por épocas difíciles. Que bonito sería si supiéramos aferrarnos a ese pesebre que aunque fue sencillo y humilde, alojó a la familia sagrada de Nazaret. 

Recordar cada año que Jesús se hizo (y sigue haciéndose) chiquito para venir en medio de nosotros, por amor, debería ser la razón fundamental para que nuestros corazones se llenen de gozo; pues si vemos las escrituras, desde el primer encuentro de Dios con María a través del ángel Gabriel hay una exhortación a la alegría “Alégrate, llena eres de Gracia”. 

Esa misma alegría fue transmitida a los pastores al recibir el mensaje del ángel «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lucas 2:10)
 
Hoy, Dios nos habla como a María y a los pastores, invitándonos a confiar y a llenarnos de gozo por la llegada del Mesías, pues «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Seño. El gran gozo anunciado por el ángel, la noche de Navidad, lo será de verdad para todo el pueblo, tanto para el de Israel que esperaba con ansia un Salvador, como para el pueblo innumerable de todos aquellos que, en el correr de los tiempos, acogerán su mensaje y se esforzarán por vivirlo.» - (Pablo VI, Exhort. Ap. Gaudete in Domino), quién conoce a Dios no debería alojar la tristeza en su corazón por mucho tiempo.

Ojalá que este año puedas contemplar el pesebre que es tu vida, desviar la mirada de aquello que nos roba la alegría y descubrir gozo en el misterio del nacimiento de Jesús, como un acontecimiento importantísimo que cambió el rumbo de la historia de la humanidad, desde lo simple y humilde para enaltecer al Salvador.

Te invito a pedirle a Dios que renueve tu alegría y tu esperanza con esta canción:




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miércoles, 15 de diciembre de 2021

"Venerable Antonietta Meo" - Presentación del Boletín



Un 15 de diciembre de 1930, nació Antonietta Meo, llamada cariñosamente Nennolina, fue proclamada venerable en el año 2007 por el papa Benedicto XVI.

 Algunos teólogos consideran a Antonietta como una niña mística por la profunda e íntima relación que tenía con Jesús y la Virgen María, esto queda reflejado en las cartas que en principio dictaba a su madre y en las últimas que ella misma escribió. La primera carta tiene fecha del 15 de septiembre de 1936, en la misma se lee: “Querido Jesús, hoy voy de paseo y voy a mis monjas y les digo que quiero hacer la primera comunión en Navidad. Jesús ven pronto a mi corazón que yo te abrazaré muy fuerte y te besaré. Oh, Jesús, quiero que te quedes siempre en mi corazón.”

A Jesús le escribió más de 100 cartas, otras a la Virgen María, a Dios Padre, al Espíritu Santo, una a santa Inés y otra a santa Teresita del niño Jesús. Ella colocaba todas estas cartas debajo de una imagen del niño Jesús, que se encontraba a los pies de su cama, para que en las noches Él las leyera.

Antonietta falleció el 3 de julio de 1937, con tan solo 6 años y medio.

 Desde este blog nos comprometemos a difundir la vida y las cartas de Antonietta con la publicación de un boletín mensual que será traducido por Viviana Tejada. El boletín se comenzó a publicar en italiano en el año 2014 en el sitio oficial de la asociación "Antonietta Meo".

La traducción y publicación de este boletín en español está autorizada por el Hermano Dino De Carolis, vice presidente de la Asociación “Antonietta Meo” y responsable del boletín en línea "Antonietta di Gesù".


ANTONIETTA DE JESÚS (NENNOLINA) - La pequeña sabia del Evangelio

Este Boletín ha sido creado para promover el conocimiento de Antonietta Meo (Roma 1930-1937) proclamada Venerable en el 2007 por Benedicto XVI.

¿Por qué se publica este boletín?

En el 2007 tuvo lugar el reconocimiento oficial al heroísmo de las virtudes ejercitadas por la pequeña Antonieta Meo, una niña de Roma, nacida en Roma el 15 de diciembre de 1930 y fallecida a los 6 años y medio, a causa de un tumor óseo.

Sus testigos principales han desaparecido en los últimos años. La maestra de primer grado, sor Bortolina Anzanello, falleció unos años atrás. La empleada doméstica Caterina Prosperi falleció en el 2013, su lugar de nacimiento en Colfiorito (PG).

La pérdida más grave ha sido de la hermana Margherita - en Enero del 2011 – es quién ha hecho tanto por dar a conocer y promover la beatificación de su hermanita mayor.

Los propósitos de este boletín son dos:

El primer propósito es tomar la posta de los testimonios de los testigos de Antonietta. Más cuando éstos ya no están, más bien, de quiénes nos guían y protegen desde el cielo. Es necesario que se difunda el conocimiento de esta niña candidata a los altares y se mantenga vivo su testimonio en la sociedad moderna.

La breve existencia de Antonietta contiene mensajes actualísimos tanto para la Iglesia como para las personas de hoy en día, que no deben mantenerse ocultos, sino que se deben ubicar en lo alto para ser luz a una sociedad que se encuentra desorientada.

Para la Iglesia, que sea testimonio de simplicidad evangélica, su seguimiento radical, la aspiración a la santidad, el amor a la cruz “sine glossa” (latin), una misión intensa, la familia vista como Iglesia doméstica.

Para la sociedad actual, Antonietta, ofrece el mensaje del respeto, del valor de cada vida, el impactante significado del sufrimiento, la valoración de la capacidad extraordinaria de los niños y niños pequeños, la sorprendente visión de la educación, la interioridad como motor secreto del mundo.

El segundo propósito está vinculado al camino de la beatificación. Actualmente se llegó al reconocimiento del heroísmo de las virtudes, de todas las virtudes cristianas practicadas por la pequeña sierva de Dios, que actualmente puede ser invocada con el título de Venerable. Este título un poco solemne y un poquito disonante para una niña así de pequeña, pone en evidencia la dimensión madura y gigantesca de la santidad de esta pequeña sabia del Evangelio.

La corta edad de la pequeña puede engañar y desafiar la verdadera comprensión de esta niña de Dios.

Por un lado, puede generar escepticismo y un sesgo poco científico por parte de algunos; mientras que en otros puede dar lugar a una devoción un poco pegajoso e infantil en torno a una pequeñita en edad, pero sorprendentemente madura desde cualquier punto de vista, incluso de aquel de la fe. Este último tipo de actitud puede verse favorecido por el apodo familiar de Nennolina así que intentaremos usar el nombre real, el que usó ella misma. A los tres años decía: “yo me llamo Antonietta”, que luego completara con la firma de las cartas: Antonietta y Jesús y finalmente Antonietta de Jesús.


Firma de la pequeña Antonietta


En el estado actual del proceso canónico, se encuentra detenido está detenido por la falta de reconocimiento de algún milagro, es decir, cualquier señal extraordinaria operado por la intercesión clara y directa de la venerable. El postulador tiene mucho trabajo en este aspecto, ha presentado una curación sucedida en los Estados Unidos por intercesión de Antonietta Meo, pero a falta de documentación médica, el reconocimiento por parte de la Congregación de los Santos, no ha tenido éxito.

Entonces invitamos a los lectores y a aquellos que conocen la causa, para que reporten a la Fundación “Antonietta Meo-Nennolina” aquellas curaciones extraordinarias acreditadas por documentación útil para que la causa avance. Sería valioso y deseable el diálogo con los lectores para informar todo lo relacionado con impulsar el conocimiento y la devoción hacia Antonietta Meo, como un modo de unir, valorar, sostener todas las iniciativas en Italia y en el mundo en relación a ella.

Con el deseo de realizar esta grata labor, damos la bienvenida a nuestros amigos al conocimiento de nuestra pequeña candidata a los altares.

Hermano Dino De Carolis

Vice presidente de la Asociación


Traducido del italiano al español por: Viviana Tejada

Pagina web oficial de la Asociación Antonietta Meo: http://www.antoniettameo.it/

Contactarse con el hermano Dino:

Fratel Dino (cell. 3209269421)

frateldino@tiscali.it

Istituto Sant’Ivo

Via Arturo Colautti, 9

00152 – Roma


Publicaciones relacionadas:


Antonietta la niña que invitaba a Jesús a jugar: ¡Jesús, ven a jugar conmigo! - Radio María

"Jesús ven pronto a mi corazón" - Venerable Antonietta Meo (1° semana de Adviento)

“Querido Jesús te amo mucho… tu amada Antonietta” (2° semana de Adviento)

"Querido Jesús, quiero salvar a muchos pecadores" - Antonietta (3° semana de Adviento)

"Querida Virgencita, te quiero mucho" - Antonietta (4° semana de Adviento)


Oración para pedir una gracia por intercesión de la Venerable Antonietta Meo


Oh Dios, Padre de los humildes, te damos gracias porque en Antonietta Meo nos has dado una imagen viva de tu Amor y de tu Sabiduría, revelada a los sencillos. Tú, que le concediste la Gracia de unirse a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo y de sufrir con fortaleza y alegría, haz que ahora su gozo en la tierra sea para todos un ejemplo luminoso de fidelidad al Evangelio, concédenos su amor sencillo y ardiente a la Eucaristía y a la Iglesia; socórrenos en nuestra pobreza y por su intercesión, según tu santa voluntad concédenos la gracia que confiados te pedimos. Amén


Padre nuestro, Ave María, Gloria.



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domingo, 28 de noviembre de 2021

"Corazón en clave de Adviento"



“Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento” Lucas 1:14

 

Falta muy poco para la navidad (el acontecimiento más importante de la historia) y Jesús nos regala antes de su nacimiento, un nuevo adviento para renovar nuestra relación con Él.

¿Qué es el adviento? Seguro lo escuchaste cientos de veces: El adviento es el tiempo litúrgico previo a la navidad en donde preparamos nuestro corazón para recibir a Jesús. Puede que hasta caigamos en la monotonía de vivir el adviento igual que años anteriores: yendo a misa cada domingo con las mismas lecturas, mirar el encendido de las velas y volver a casa después. Pero si miramos con detalle, hay novedad incluso en las lecturas bíblicas que ya conocemos; y es que la Palabra de Dios se renueva cada vez que la proclamamos y escuchamos

Jesús no es una foto vieja que podamos mirar y recordar con nostalgia, está vivo y presente. Es por eso que para vivir la navidad debemos desempolvar nuestro corazón, así como cuando ordenamos la casa porque esperamos una visita importante y queremos que todo esté limpio.

Ese orden en nuestra vida y nuestro corazón es propicio hacerlo durante el adviento, sacando todo lo que nos aleja de Dios, es lo que hizo Juan el Bautista “preparar el camino”.

¿Cómo empezar? Lo más recomendable es arrancar haciendo un examen de conciencia para saber qué podemos mejorar. El adviento es un tiempo de penitencia, ayuno y oración, pero solo cuando no se vive de una forma vacía, se logra transitar ese camino con verdadera intención de recibirlo a Jesús.

En la parroquia en la que crecí, en Venezuela, cada año hacíamos un calendario de adviento con propuestas para cada día que nos ayudarían a vivir este tiempo conectados con Dios y con los demás. Diariamente había una acción para profundizar en el adviento; desde donar algo a alguien que lo necesite, publicar un mensaje esperanzador en las redes, hasta hacer una Lectio divina con alguna cita bíblica.

Te cuento esto para darte una idea de cosas que podemos hacer durante estas semanas porque aunque parezcan acciones pequeñas, son claves para salir del “yo” y construir un poco más nuestro camino de santidad.

Pregúntate, ¿A qué debo renunciar? ¿Cómo puedo darle un sentido a este adviento? El propósito de tu adviento estará en aquello que Dios ponga en tu corazón, tal vez sea escuchar más a los que te rodean, o acercarte más a Jesús. Es un bonito tiempo para poner nuestra vida en perspectiva y mirar eso que debemos soltar para ser más como Él, pero no desde un sentimiento de “obligación” sino desde la esperanza de que Jesús nace una vez más porque nos ama, y por ese mismo amor abrimos nuestro corazón para recibirlo.

Te invito a escuchar esta canción en este tiempo de preparación, con la intención de pedir a Dios que él sea el alfarero de nuestros corazones:







Otros escritos de Laura Pimentel: 





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sábado, 20 de noviembre de 2021

Algunos tips para tu camino de santidad





¿Es posible alcanzar la santidad en pleno siglo XXI?

Si alguna vez te hiciste esta pregunta, estás en el lugar correcto.

Nuestra iglesia está llena de hombres y mujeres con testimonios de vidas marcados por la huella de Dios, y que nos recuerdan que la santidad es un llamado para todos. Pero muchas veces asociamos la idea de la santidad como una realidad de vida muy místicamente lejana a la nuestra, casi imposible.

¿Qué nos dice el Papa Francisco? Veamos:

«Para ser santos no es necesario ser Obispos, Sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra». (Gaudete et Exsultate, 1)

 

El amor y el testimonio son un buen punto de partida para iniciar nuestra búsqueda de la santidad, amando a Dios y amando a los que nos rodean, pero con un sentido profundamente verdadero; no para crear un “testimonio” y buscando que la gente diga “Esta persona se la pasa en la iglesia y es buena con todos”.

El amor genuino no busca reconocimiento del mundo sino agradarle a Dios, y cómo podemos desviarnos fácilmente de ese sentido de amor verdadero, creemos que estos tips pueden ayudarte en tu camino de santidad:

 

1.    Se fiel en lo poco

Si bien es cierto que los santos tuvieron grandes experiencias de fe, no fue así el comienzo de su vínculo con Dios. El Padre Pio no obtuvo los estigmas o sus dones milagrosos de un día a otro sin haber comenzado a vivir en el amor divino con intensidad.

Abandonar todo en las manos de Dios y permanecer fuertes ante la batalla es una gran cualidad que muchas veces es difícil mantener.  La palabra nos dice “El que es fiel en lo poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo poco, también es injusto en lo mucho” (Lucas 16, 10)

Pregúntate, ¿Estoy siendo fiel a Dios en las pequeñas cruces del día a día? ¿Estoy atendiendo a los llamados que Él me hace aunque parezcan pequeños?

 

2.    Convierte la oración en un hábito diario

La vida de oración tiene subidas y bajadas, hay veces en las que podemos tener largos diálogos con Dios, y en otros momentos no tener ni una palabra que decir, también podemos sentir la voz de Dios en algunas ocasiones más que en otras, sin embargo es fundamental mantener la convicción de que siempre está ahí, dispuesto a escucharnos o brindando su compañía en el silencio.

Hoy en día existen muchas herramientas que nos pueden ayudar a mantener la llama de la oración: podemos escribir un diario espiritual, visitar El Santísimo, escuchar música cristiana, y hasta usar aplicaciones para rezar el rosario cuando vamos por la calle.

Se trata de incorporar momentos de oración en nuestra vida diaria, por la mañana, antes de comer, cuando viajamos en colectivo o antes de dormir. No hace falta empezar con cinco horas seguidas de oración, incluso si son momentos más breves pero vividos con real intensidad, podremos mantenernos en constante comunicación con Él.

 

3.    Acude a la Eucaristía con frecuencia

Este es uno de los consejos más frecuente entre los escritos y palabras de los santos. La Eucaristía nos mantiene más unidos a Dios. Siempre que puedas, ve a misa, y no olvides de llevar el corazón abierto a recibir a Jesús. Siempre que se vive la Eucaristía con verdadera fe, alimentamos nuestra alma y avanzamos un poco más en esa autopista al cielo como la llama Carlo Acutis.

 

No hay una guía definitiva para ser santos, pero estas son algunas cosas que pueden darle un propósito de santidad a nuestra vida.

¿Qué otros consejos agregarías a la lista?

 


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