domingo, 22 de julio de 2018

"Homilía con motivo del entierro de los mártires Gabriel y Carlos" - Monseñor Angelelli (1976)

Hoy se cumplen 42 años de esta homilía de Monseñor Enrique Angelelli en ocasión de las exequias del Padre Gabriel Logueville y el Fray Carlos de Dios Murias (secuestrados y asesinados el 18 de Julio de 1976). Cabe mencionar que el santo padre Francisco autorizó la  promulgación del Decreto que reconoce el martirio de los Siervos de Dios Mons. Enrique Angelelli P. Gabriel Logueville, Fr. Carlos de Dios Murias y Wenceslao Pedernera, laico y  padre de familia, asesinados por  odio a la fe en la provincia de La Rioja, Argentina en 1976. (Leer información oficial del Vaticano) - (Leer la circular del obispo Marcelo Colombo)




Mis queridos hermanos y amigos: 

 Vamos a seguir rezando, como lo venimos haciendo desde que desaparecieron nuestros hermanos Sacerdotes, pastores de Jesucristo en este -yo diría- noble y sufrido pueblo de Chamical, elegido y probado, señalado como fiel testigo, testigo vivo de la muerte de estos dos hermanos. Vamos a rezar, esto es, tomar la Palabra de Dios y tratar de escucharla, tratar de rumiarla y de hacerla nuestra, y cómo sacar de dentro de estos acontecimientos dolorosos, lo que el Señor nos quiere decir. Eso es rezar, eso es conversar con Dios, eso es ponerle el oído al Espíritu Santo.Por eso, seguimos rezando, antes de llevarnos a estos hermanos nuestros; es decir sus despojos mortales de elegidos, para ser sacerdotes de Dios, templos del Espíritu Santo, templos de la Trinidad; para guardarlos hasta que el Señor los llame en la Resurrección de los muertos, como confesamos en nuestro Credo.

I. CONVERSIÓN

Y segundo es: ¿Cómo nos tenemos que disponer, cómo tenemos que estar dispuestos, sobre todo en este momento, de la celebración eucarística? Bueno, como en todo acontecimiento, doloroso o alegre. Miren; esta no es una ocurrencia del Obispo, que la quiere decir a propósito de la muerte de Carlos y de Gabriel. El corazón nuestro, si se siente pecador, tiene que suplicarle al Señor ¡la conversión! Si se siente sucio, tiene que buscar en los caminos de Dios, ¡que lo limpien!No tenemos que auto engañarnos, creyendo que podemos ser al mismo tiempo; hombres a quienes la palabra de Dios no les importa, a quienes Dios no interesa, a quienes este libro que acabamos de escuchar en dos de sus textos, porque es la Palabra del Apóstol Pablo en la II Carta a los Corintios en el Capítulo IV, que se nos leyó y lo que es como la quinta esencia del Evangelio, de la Buena Nueva: las Bienaventuranzas de Jesús en el Capítulo V de San Mateo, esto anunciamos.Por la Virgen Nuestra Madre, de todos los que están aquí presentes, sería lamentable que hubiera dentro o fuera del templo, hubiera entre ustedes, quien tenga otra intención y otra finalidad que escucharlo a Dios y sí escuchar otras cosas y buscar otras cosas. En este caso nos daría mucha pena, por eso lo digo.

II. CONDOLENCIAS

Pero antes, yo tengo que dar cumplimiento, no como una cosa externa, pero, se me ha dicho que les comunique a la Diócesis, le comunique a esta comunidad de Chamical, las condolencias, el estar íntimamente unidos: Uno es de parte de todo el Espiscopado Argentino, y me lo hace llegar mi hermano, el Cardenal Primatesta,  presidente de la Conferencia Episcopal, en nombre de todo este Episcopado, que hubiera estado presente aquí, como hubiera estado presente aquí el Señor Nuncio Apostólico, representante del Papa en la Argentina, pero en este día no pueden estar, porque en estos momentos tienen una entrevista, toda la Comisión Ejecutiva del Episcopado Argentino, con el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación.

El texto del Episcopado Argentino dice así: “Expresando dolor Iglesia en Argentina, sacrilegio asesinato sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos Murias de esa Diócesis de La Rioja, nombre Conferencia Episcopal pido Dios conceda prenda sangre injustamente derramada, atraiga bendiciones paz, reconciliación sobre la Patria y conversión de los perseguidores, Cardenal Raúl Francisco Primatesta Presidente Conferencia Episcopal.”
El segundo telegrama: “Recibo luctuosa noticia muerte sacerdotes Longueville y Murias adhiriéndome duelo esa Diócesis acompañando oraciones Vuestra Excelencia como pastor encontrará sin duda palabras que conforten y alienten a la esperanza con cristiano perdón y ansias de comprensión y unidad de todo el Pueblo Santo de Dios suyo fraternalmente. Pío Laghi - Nuncio Apostólico de S.S. Pablo VI.
Dice el tercer telegrama que voy a leer; pero se me ha indicado no decir de dónde viene, pero que con todo se los comunique: “Arquidiócesis de Santa Fe y Diócesis de Rafaela unidas a Diócesis de La Rioja sacrilegio, crimen. Pensaba viajar pero Presidente de la República cita reunión jueves 10 de la mañana. Firmado: Mons. Zazpe, Arzobispo de Santa Fe y de Rafaela, Vicepresidente 1º de la Conferencia Episcopal Argentina.
Solamente la lectura de estos textos nos dicen la adhesión de toda la Iglesia Argentina y del Representante del Santo Padre y de la Comisión Ejecutiva; y la razón por la cual no están concelebrando y presidiendo, como lo harían con gusto, esta Eucaristía, en la despedida de Carlos y Gabriel, porque están con el Señor Presidente.

III. REFLEXIÓN

Mis hermanos: Esto también nos tiene que hacer pensar. No es una cosa de Chamical solo, no es una cosa de La Rioja, es una cosa de la Patria, es una cosa de toda la Iglesia Argentina, es una cosa de todos, yo diría de creyentes y de no creyentes. ¡Nos toca a todos! Aquí tengo también un telegrama del Señor Ministro del Interior. Pero no es cuestión de leer telegramas. Nos tiene que hacer pensar a todos. No es la primera vez que nos hacen pensar todas las muertes de nuestra Patria. Toda la sangre que se derrama, nos duele a todos y rezamos por todos. Esta es la Iglesia de Jesús y lo seguiremos anunciando. No es la adhesión a un hombre, no es la adhesión a un grupo de hombres, que se les ocurre peregrinamente inventar una doctrina o tener ciertas actitudes, es la fuerza de este Evangelio, es la fuerza de este ministerio, que por misericordia de Dios hemos recibido, no por delegación de los hombres, ni de ningún poder humano. Sobre nuestras débiles fuerzas, el poder de Dios, la fuerza del Espíritu Santo, ha marcado y ha grabado una realidad tal, una misión tal, que es ¡Abran los ojos ante el sacrilegio la que tenían Gabriel y Carlos, por pura misericordia de Dios!.

IV. ABRIR LOS OJOS

Cómo les quisiera decir yo, cómo me gustaría decirles a los que les quitaron la vida y a los que prepararon un asesinato, que instigaron contra su vida, cómo quisiera decirles: ¡Abran los ojos, hermanos! si es que se dicen cristianos: que se ha cometido, el crimen que se ha cometido! Y no es para remarcar lo negativo, yo no quiero hacer eso, sino que lo digo para hacer reflexionar, porque toda persona humana es templo del Espíritu Santo.A este hecho lo tenemos que ver desde la Fe, si queremos hablar en cristiano: El sacrilegio que se ha cometido, poniendo las manos sobre dos sacerdotes de Cristo.Es algo que no entiendo, que no podemos entender, si es que somos de corazón recto y de mente más o menos despejada: ¡que desde la Fe se pueda hacer esto! Yo no lo entiendo ¡Por pura misericordia de Dios tenemos este ministerio! ¡Bendito sea Dios! 

V. PALABRA Y ESTOLA

Ahí sobre las dos cajas, sobre los dos cajones que están ahí, está la estola y está la Palabra de Dios, y no se los ha puesto para provocar como un sentimentalismo tonto, ¡Este es el gran misterio! ¡Este es el misterio de Dios!En estos cajones están guardados los restos de dos hermanos nuestros cristianos, sacerdotes, ungidos por el Espíritu Santo, marcados y sellados y enviados a anunciar la Buena Nueva de la paz, la Buena Nueva del Señor, no la que inventamos los hombres. De Dios, y la felicidad y el contenido de la felicidad de lo que nos habla Jesucristo en el Capítulo V de San Mateo que acabamos de escuchar. Ahí están guardados. Yo creo que la predicación más linda que han hecho Gabriel y Carlos.Porque las Bienaventuranzas y por lo que hemos leído de Pablo: “Por pura misericordia de Dios hemos recibido el ministerio”. Se nos ha dado el don de Dios para que seamos hombres nuevos, no tengamos miedo de ser hombres nuevos. Para que acojamos en nuestro interior por el poder y la fuerza de Dios: el Evangelio de Jesucristo. La Fe, la Esperanza y el Amor, son regalos de Dios. No los podemos comprar en un supermercado, ni se hacen por decreto. Por pura misericordia de Dios, tenemos la Fe, la Esperanza y la Caridad.Solamente los ciegos de corazón, los ciegos de mente las rechazan. Pero Dios respeta al hombre... ¡Entre los hombres no nos respetamos! Tanto no nos respetamos  que nos matamos.

VI. SER FIELES

Dios respeta tanto al hombre, que es su criatura que viene y se mete en él y le dice: Yo quiero hacer de ti mi morada, yo quiero respetar tus decisiones y si te pierdes, es porque tú elegiste, yo te quiero respetar. Con todo, te voy a ir ayudando para que no te pierdas, y con todo vas a tener siempre unos brazos abiertos, porque soy el padre del hijo pródigo y también lo soy el egoísta, del hijo mayor.
Este don del Evangelio y esta consigna que tenemos que tomar nosotros, los llevamos en vasos de barro. Y podemos ser fieles o infieles o bien podemos ser traidores, y podemos construir la paz y el orden en la verdad y en la justicia o en la mentira, con buenas intenciones o con malas intenciones.

VII. VASOS DE BARRO

Por el corazón nuestro, porque llevamos en la razón la inclinación al pecado, al mal. Porque llevamos la inclinación en nuestra misma raíz y a veces nos convertimos a lo que es malo, como si eso fuese una cosa buena, cuando a veces no nos damos cuenta que el corazón nuestro se pudre, y cuando se pudre, apesta, hace daño. En cambio, cuando el corazón humano está lleno de la palabra de Dios, es decir, lleno del Señor y de todo lo que inspira el Señor, y nosotros acogemos todo esto. ¡Qué estupendo! Pero los hombres, llevamos todo esto en vasos de barro. ¡Miren las pruebas de cómo llevamos en vasos de barro!.¡Somos frágiles, también nos pueden quitar la vida por Jesucristo! Tenerlos que guardar en una caja y hasta soldarlos antes de tiempo, porque se descomponen y, sin embargo, por pura misericordia de Dios son Ministros de Jesucristo, pastores de Chamical. 
Ahí está el libro del Evangelio y la estola y ellos nos dicen su última predicación.

VIII. ULTIMA PREDICACIÓN

¿Y en qué consiste para mí la última predicación? Es muy simple y muy difícil en la vida ser consecuentes. Porque en la vida fueron consecuentes, tuvieron el privilegio y la elección de Dios de atestiguar, rubricar, lo que es ser cristiano, con su propia sangre. ¿Qué significa mártir o testigo, testigo de la Resurrección del Señor? Es testigo el que ha visto, el que ha tocado, el que ha oído, el que ha experimentado y el que ha sido elegido y además enviado para que vaya y les diga a todos: ¡El Señor ha resucitado!Por eso, esta sangre es feliz, sangre mártir, derramada por el Evangelio, por el nombre del Señor, y para servirles y anunciarles la Buena Nueva de la Paz, la Buena Nueva de la felicidad, según esto que hemos leído en Mateo. No es con otro contenido la pregunta, por eso es absurdo no comprender esto. Lo dice el Evangelio, no lo dice el Obispo de La Rioja. Yo tengo el deber de anunciarlo, primero, que lo tengo que predicar a mí mismo y segundo a ustedes; y también cuando los insulten, los persigan, los calumnien por Su Nombre. ¡Siéntanse felices, porque ya están escritos sus nombres en el cielo! Como están escritos los nombres de Gabriel, de Carlos en el Libro de la Vida. Ellos fueron testigos, testigos del contenido de las Bienaventuranzas: “...felices los pobres, felices los mansos, felices los misericordiosos...” Pero, para entender esto, hay que tener el corazón limpio, y si está sucio hay que limpiarlo.

IX. ALEGRÍA

Este Señor y Padre Nuestro, tiene unos caminos que no los entendemos los hijos. Me imagino que dirán ustedes, que cantamos la alegría del Señor, teniendo dos cajones de dos finados. Nos dirían: Pero ¡¿Ustedes son locos?!.No, locos, pero sí, doloridos profundamente doloridos. Porque somos normales, ¡gracias a Dios! ¡Cómo no vamos a llorar, al que es carne de nuestra carne, y sangre de nuestra sangre, afecto de nuestro afecto, miembro de nuestra familia, hijo del Cuerpo de Cristo, miembro de su pueblo, testigo de su pueblo! ¡Cómo no los va a llorar Chamical! ¡Qué hermosa oración se ha elevado y se está elevando de Chamical, de toda la Diócesis! ¡Qué hermosa oración se eleva de Chamical, oración hecha lágrimas! ¡Qué testimonio nos dan, con este dolor serenado, realmente cristiano! ¡Reflejan al Señor!
¿Cómo estarán Gabriel y Carlos en este momento? Y esto no lo decimos por decir frases. Estarán diciéndole al Señor, como cuando se ponían ahí frente a este altar y le decían: “Recibe el pan que te ofrecemos, recibe el vino que te ofrecemos” y con este pan y con este vino recibe los dolores, las alegrías, los problemas, todo lo que te dice nuestra comunidad chamicalense. Allí arriba, en una eucaristía eterna le estarán diciendo al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, le estarán diciendo al Señor: Recibe, Señor, en estos momentos y siempre, las lágrimas, el dolor, la consternación y todo lo que te dice nuestro pueblo, porque es nuestra comunidad, esto lo están diciendo juntos, porque han sido tan compañeros, tan amigos, que se han ido juntos, se han ido tomados de la mano.
Ahora hay que llevarlos al cementerio, más que llevarlos al altar, pero en cierta manera están presentes. En cierta manera siguen concelebrando con nosotros, Sacerdotes de Jesucristo, con el Presbiterio de esta Iglesia de Cristo y con nuestros hermanos sacerdotes que vienen a compartir la eucaristía, con esta Iglesia que se goza y bendice a Dios, porque ha sido elegida para vivir este misterio de la Cruz y de la Pascua del Señor, y han venido a compartir la eucaristía con dos hermanos que ya están junto al Señor.Humanamente hablando, ustedes se dan cuenta, no tenemos más fuerza que toda la fuerza que está ahí. Toda la fuerza que está ahí se hace eucaristía, se hace martirio, se hace testimonio de vida, se hace oración, se hace plegaria. El Espíritu Santo sigue trabajando en el corazón de cada hijo de La Rioja, como de todos los hombres. Y todos, todos ustedes hermanos de Chamical, no se sientan abandonados, no se sientan como diciendo: ¡A nosotros nos pasó tal cosa! No se sientan así.

X. ELEGIDOS

Yo les repito lo que les dije anoche: ¡Siéntanse elegidos, siéntanse más comprometidos con la Fe, más urgidos, pero siéntanse elegidos! La primicia de la sangre sacerdotal ha sido vertida en esta comunidad y en esta tierra y en estos Llanos, y véanla con ojos de Fe, no la miren con ojos de rencor y de resentimiento. Doloridos, con lágrimas, sí, pero con ojos de Fe. Confíen mucho en el Señor. ¡Confiemos todos!Vuelvo a repetir: Los que están en otra cosa o buscan otra cosa no pueden entender esto: Que a uno le den un palo y diga: ¡Bendito sea Dios por el palo que me dio!¡Siéntanse reconfortados! No son palabras así, de circunstancias. Con todo el espíritu y la hondura que me da la Palabra de Dios y el ministerio pastoral, les digo: Hermanos de Chamical: Siéntanse reconfortados, elegidos y bendecidos por Dios. Si se ha derramado sangre aquí por el Km 14 sobre la Ruta, ésta es semilla fecunda en el nombre del Señor.

XI. SEMILLA FECUNDA

¡Nos duele, pero es semilla fecunda! ¡Cómo serán bendecidos los hogares de ustedes, cómo serán bendecidos los hijos de ustedes, cómo serán bendecidos los hogares y los hijos de esta tierra y de toda la Patria! Dios tiene sus caminos, tiene su manera de obrar, y la vida nuestra, por más que querramos tener tantas arrogancias, vean en qué termina. Hoy estamos aquí y mañana habrá otros que estarán rezando, -Dios quiera que sea así- estarán rezando por nosotros, como nosotros estamos rezando por Carlos y por Gabriel. ¿Y cómo vamos a continuar? El Señor tiene sus caminos, la eucaristía no les faltará, hermanos de Chamical, la palabra de Dios se seguirá anunciando, los sacramentos les serán administrados, por el Sacerdote, por el que sea, el Señor lo mandará, pero ustedes, como cristianos, ustedes tienen que seguir descubriendo y anunciando lo que ustedes recibieron en el Bautismo como cristianos. Sientan más que nunca que estos dos hombres, también son dos símbolos. 

XII. NECESIDAD DEL SACERDOTE

¡Cómo hace falta un hombre, detrás de esta Mesa, que convoque y diga: Este es el Cuerpo de Cristo y ésta es la Sangre de Cristo. Y no hay poder humano que lo pueda hacer, más que el hombre débil, con el poder de Dios!¡Hace falta este hombre que abra este Libro y diga: II Carta de San Pablo a los Corintios y : Esta es la palabra de Dios, autenticada por el Señor, pronunciada en el nombre de Dios, porque estamos en comunión con Cristo.Dice Juan en la Iº Carta: “Ustedes tienen que estar en comunión con nosotros - él era el Apóstol, el Obispo, el presbítero -. Si, con nosotros y con Jesucristo y por Jesucristo con el Padre. Este es el Plan de Dios. No es el  plan de ninguna persona, ni de ningún grupo humano. ¡Plan de Dios! ¡Qué hermoso! ¡Qué lindo!

XIII. PRESBITERO / ANCIANO

Pero hay otras reflexiones, y en estos momentos permítanme que las haga.
Quisiera decir solamente, muy sintéticamente. Yo diría es parte de lo que siento: Gabriel y Carlos son sacerdotes, ministros del Pueblo de Dios. Ustedes dirán: Claro, es el Obispo y tiene que defenderlos. No me mueve ningún interés humano, si yo hubiera buscado un interés humano, otros son los caminos que hubiera elegido. No haría el papel a veces que aparezco como tonto. ¡Bendito sea Dios por eso! Carlos y Gabriel son hijos del pueblo, pero son ungidos por Jesucristo para anunciarle a su pueblo el Evangelio. Carlos tenía 30 años y era Presbítero. Presbítero significa “anciano”, pero creo que alguien de 30 años no es un anciano, y le decían: Presbítero, porque en él está como resumida toda la historia de la Iglesia, todo el misterio de Dios y además con una exigencia de quien lo ha experimentado con libertad de espíritu de los hijos de Dios, para que se lo anuncie a los hombres y cuestione a los hombres, para que vivan según el Evangelio. No según la codicia, la envidia, la lujuria, la sensualidad, el egoísmo y el odio.Presbítero significa anciano y se pone un anciano de 30 años para que reciba una Confesión. Para que diga este Presbítero, este anciano: Hermanos, en nombre de Dios: ¡Sean felices! ¡En esto consiste la felicidad! Felicidad verdadera, que no podemos leer en ningún libro que escribimos los hombres, si sabemos acaso fabricarnos un libro, sino lo que dice Dios. ¡Dios es Amor, Felicidad!

XIV. SEMILLA DE VOCACIONES

Y entonces la sangre de estos hermanos nuestros será semilla de vocaciones sacerdotales y religiosas. Porque quisiera pensar que hay jóvenes, hay juventud, en la que creemos y confiamos ya la que no le facilitamos todo lo que Dios tiene para ellos. Esta sangre será fecunda para ellos. No para construir el odio, ni la violencia, ni la destrucción, para construir la paz verdadera del encuentro nuestro. Sangre que es bendición de Dios. También hay en este Presbiterio changos que están estudiando, todavía no son sacerdotes, están preparándose, experimentándolo al Cristo, descubriéndolo con la inteligencia y fundamentalmente descubriéndolo en la vida y asimilándolo para que puedan ser Presbíteros.
Yo creo que estos changos, hoy deben recibir la mejor lección de teología de la vida. Porque un chango de 30 años y Presbítero, ha muerto por ser fiel a las bienaventuranzas de Jesús, mártir. Bueno, hermanos Seminaristas, a ustedes también les deja una lección, un mensaje.

XV. LAS RELIGIOSAS

Este pueblo, como cualquier otro pueblo de nuestro país, necesita pastores, que sigan haciendo lo que hicieron hasta ahora, y por lo que murieron Carlos y Gabriel. Son cosas para la vida ¡Qué lindo! También es una bendición para las religiosas, pero no para entrar en el sentimentalismo. Bueno, una vida entregada. Nosotros damos la vida. Ellos han entregado su vida, no por tontos ni por cándidos, ni por otra cosa, sino por la Fe, por servir, por amar, para que nosotros entendamos qué es servir, qué es amar, qué no es ser tonto. No hay ninguna página del Evangelio que nos mande ser tontos, nos manda ser humildes como la paloma y astutos como la serpiente, nos manda tomar la cruz de cada día y seguirlo a Jesús, nos manda que nos gocemos en la persecución, nos manda a ser mansos de corazón, nos manda tener alma y corazón de pobres, nos manda buscar a los más necesitados porque son los privilegiados del Señor, y no rechazar a nadie porque Jesús tiene la respuesta a todos los hombres y a todo el hombre, aunque se quiera dudar de esta verdad, porque “todo hombre es mi hermano” y éste es el Evangelio, aunque se puedan mofar de él.

XVI. JUVENTUD

Hijos de Chamical, juventud de Chamical: Escuchen el mensaje de verdadera felicidad, de paz, de encuentro de mente y de corazones, distintos a mentes y a corazones, yo diría: “podridos”. ¡Miren esto! Recojan la última, yo diría, la permanente gran lección y predicación que les hacen los Curas de ustedes, el Carlitos...! Yo les quiero pedir perdón por lo que voy a decir, porque no me sale, porque no encuentro otros términos, no los hay.

XVII. GRATITUD

Quiero decir a la familia de Carlos y Gabriel. Quiero decir que Chamical y la Diócesis de La Rioja están agradecidas, porque somos un pueblo agradecido, así como somos acogedores, nobles interiormente, un agradecimiento que les llegue allá lejos, a un viejo papá y a una vieja mamá, dicho cariñosamente, y a un hogar, porque tienen hermanos y hermanas, decirles: gracias, a los padres de Gabriel. Gracias a la Diócesis de origen, de Gabriel, en donde nació a la vida, a la vida cristiana, gracias a aquel pueblito francés que me parece ver, la torrecita de una Iglesia de campo, a su Parroquia y a su Cura. Gracias a la Iglesia hermana nuestra, porque la Iglesia es universal, que nos han mandado este hermano sacerdote para que se sumara, para ser mensajero de la paz, no de la violencia. No ha venido a América, ni a la Argentina, ni a La Rioja para ser mensajero de violencia. Y porque predicó la paz, ha muerto como testigo de la paz. Gracias a él y gracias a los que lo engendraron. Ahora aquí está la mamá de Carlitos. Está lógicamente, delicada y a esta mamá solamente le quiero decir: Gracias. Que se cuide ahora, que se cuide sola. Que se cuide y que recoja esto: ¡Gracias! En su hogar hace poco el señor se llevó al papá, gracias a sus hermanos, es decir, a este hogar, a la familia, ¡Gracias!

XVIII. CONVERSIÓN

Y concluimos, y a esto hay que decirlo de nuevo: Hermanos, yo les invito a que oremos por los que los mataron. No interesan las siglas ni los nombres. Les repito, no tenemos nosotros los ojos cerrados, ni los oídos cerrados, tenemos la luz de la inteligencia normal de todo ser humano, o sea que si hay que saber, y podemos tener algunos elementos y estar en condiciones de informar a quien se debe y en algún momento tengamos que informar, no sé, esto es secundario. Pero, ¿cómo hay hermanos nuestros que pueden imaginar o pensar o programar violencias y cómo hay otros que las ejecutan? y ¿hay otros que a lo mejor coinciden con estas muertes? Pero esto es secundario.

XIX. PERDONAR

¡Qué difícil es ser cristiano, porque al cristiano se le exige perdonar! Si a nosotros se nos dijera: No tenemos que perdonar, esto no es cristiano. El cristiano, tiene que perdonar a todos. Otra cosa es aprobar los errores, y otra cosa es no trabajar para que los errores no se deslicen. Pero, al responsable, que su conciencia le dice: ¡Vos lo hiciste...! Yo no sé cómo puede dormir, cómo puede dar un beso a su señora y a sus hijos, si está casado. No entiendo, desde la Fe, pero aún humanamente, qué pasa. En estos y en otros casos. Ahora hablamos del que tenemos aquí. No entiendo cómo este hombre pueda tomar a éste, como hombre y como cristiano y despedazarlo, triturarlo como el trigo para hacer el pan - nada más que de éste no sale pan bendito - y haya pensado que con esto queda bien.
¿No se acuerdan que dice Tertuliano que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos?
Aunque son instrumentos, en cierta manera, para el bien. Para crear una comunidad fuerte en la Fe, en la Esperanza y en el Amor. Seremos felices si Dios los perdona y queremos creer que no se hayan dado cuenta de lo que han hecho, y pero aquellos que han usado la inteligencia que Dios les ha dado, para iluminarlos con la verdad, los que hayan usado la inteligencia para maquinar esto. Dios no permita, que lo hayan hecho también en nombre de la Fe, esto sería una aberración.
Perdonemos y pidamos al Señor que los perdone.
A ustedes los de Chamical, a toda la Diócesis de La Rioja, lo dicen el Cardenal Primatesta y el Nuncio, lo dicen mis hermanos que tienen la responsabilidad de toda la Iglesia Nacional, lo dice el Evangelio: ¡Perdón! ¡Pero, vamos a pedir que el Señor realmente los sacuda a los protagonistas de este sacrilegio por dentro! ¡Les cambie el corazón! Lo peor sería, que estando viviendo este acontecimiento tan hermoso, tan doloroso y tan esperanzador, algunos tuviésemos todavía el corazón así. Sacúdelos por dentro, Señor. ¡Que la sangre de Gabriel y Carlos los golpee en el corazón y en la mente, para que se conviertan a Dios, sean buenos hombres, buenos hijos de Dios y buenos hermanos con sus hermanos. Este es el mejor regalo que les podemos hacer; y se lo hacemos en nombre de toda la Diócesis a los que instigaron, y a los que ejecutaron, las muertes de nuestros queridísimos hermanos Gabriel y Carlos.

XX. SÚPLICA FINAL

Señor, permíteles a Gabriel y a Carlos los sacudan desde el cielo para que no sigan haciendo lo que están haciendo. A Dios le pedimos con Gabriel y Carlos, que no tenga en cuenta el pecado de los que hicieron esto, en ellos mismos, en sus familias en sus responsabilidades, que no les tenga en cuenta esta actitud, pero que se conviertan.

Gabriel y Carlos: Yo tengo que agradecerles a ellos ahora, como Obispo y decirles: 

GABRIEL Y CARLOS: ¡MUCHAS GRACIAS! AMÉN.




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