viernes, 22 de mayo de 2015

LA MISIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA




Consumada la obra que el Padre confió al Hijo en la tierra, fue enviado el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, para que indeficientemente santificara a la Iglesia y, de esta forma, los que creen en Cristo pudieran acercarse al Padre en un mismo Espíritu. Él es el Espíritu de vida o la fuente del agua que brota para comunicar vida eterna; por el cual el Padre vivifica a todos los muertos por el pecado, hasta que el mismo Espíritu resucite en Cristo sus cuerpos mortales.

El Espíritu habita en la Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo, y en ellos ora y da testimonio de la adopción de hijos. Con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige a la Iglesia, a la que guía hacia toda verdad, y la unifica en comunión y ministerio, enriqueciéndola con todos sus frutos.

Con la fuerza del Evangelio hace rejuvenecer a la Iglesia, la renueva constantemente y la conduce a la unión consumada con su Esposo. Pues el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: «¡Ven!»

Así se manifiesta la Iglesia como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

La universalidad de los fieles que tiene la unción del Espíritu Santo no puede fallar en su creencia, y ejerce esta peculiar propiedad mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo, cuando desde los obispos hasta los últimos fieles seglares manifiestan un asentimiento universal en las cosas de fe y de costumbres.

Con ese sentido de la fe, que el Espíritu Santo mueve y sostiene, el pueblo de Dios, bajo la dirección del magisterio, al que sigue fidelísimamente, recibe no ya la palabra de los hombres, sino la verdadera palabra de Dios; se adhiere indefectiblemente a la fe que ha sido transmitida de una vez para siempre a los fieles; penetra profundamente en ella con rectitud de juicio y la aplica más íntegramente en la vida.

Además, el mismo Espíritu Santo no solamente santifica y dirige al pueblo de Dios por los sacramentos y los ministerios y lo enriquece con las virtudes, sino que, distribuyéndolos a cada uno en particular según le place, reparte entre los fieles dones de todo género, incluso especiales, con que los dispone y prepara para realizar variedad de obras y de oficios provechosos para la renovación y una más amplia edificación de la Iglesia, según aquellas palabras: A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para común utilidad.

Estos carismas, tanto los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Iglesia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo.



De la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano II,(Núms. 4. 12)

Suscribite y recibí todas las actualizaciones en tu E-mail.
También podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (GRUPO) Vivamos juntos la Fe (FANPAGE) y en Twitter: @VivamoslaFe

lunes, 11 de mayo de 2015

CONOCIENDO A DON BOSCO (3) -San Juan Bosco y su opción por los jóvenes más pobres.



Por: Jonathan Plazas, SDB.

Los jóvenes son la porción más delicada y valiosa de la sociedad humana”
San Juan Bosco

El Espíritu Santo sopla donde quiere y como quiere. Suscita constantemente en la Iglesia a hombres y mujeres que deseen seguir llevando el mensaje del Evangelio de maneras distintas, pero siempre con el mismo objetivo: que el anuncio lleve a Jesús a entrar en esos lugares a donde se quiere llevar la Buena Nueva.

Siempre he pensado que el Espíritu no se cansa de soplar, de llevar a la Iglesia a nuevas fronteras, a adquirir nuevos desafíos, pues, el mundo de hoy es más astuto, más decidido, más deseoso de cambios, de novedades, de alegrías, de esperanzas… pero al mismo tiempo, desea quedarse anclado en ciertas situaciones que pueden hacer que el proceso de avance integral se trunque y no sea capaz de salir adelante. Para estas situaciones es que el Vivificador de la Iglesia suscita profetas, apóstoles decididos que, busquen responder a las situaciones, con aires nuevos, dejando de lado los escrúpulos y deseando que siempre se lleve adelante el plan de Dios para con los hombres.

Es por esto que Don Bosco, al leer los signos de los tiempos, interpretando el llamado que Dios le hace por medio de la oración, una lectura atenta de los signos de los tiempos, y dejándose ayudar de personas adecuadas para este proceso de discernimiento, asume el apostolado de ayudar a los jóvenes más pobres, por medio de la educación y el aprovechamiento del tiempo. Don Bosco va en busca de la dignidad de todos los chicos que en su tiempo fueron olvidados, rechazados, utilizados para dar impulso a la revolución industrial, que consumía la vida de aquellos pequeños en lugares fríos y hostiles. Don Bosco hace la opción por servir a Dios en medio de los jóvenes, porque sabe que en ellos, -como rezan tantas de sus máximas- son el futuro de las naciones.

jueves, 7 de mayo de 2015

ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LUJAN



En aquel tiempo que el reino de Portugal y el de Castilla se gobernaban por una Corona, con el mucho comercio que tenía esta ciudad con el Brasil, un portugués, vecino de Córdoba, que fundó la hacienda de Sumampa, pidió a un paisano suyo le trajese del Brasil una imagen pequeña de la Concepción, para colocar en una capilla que estaba fabricando en dicha su hacienda; y con este encargue le remitieron a un mismo tiempo dos, las cuales, encajonadas, cargó en su carretón. Y llegando al río de Luján hizo noche en lo de un paisano suyo, llamado fulano Rosendo.

Queriendo proseguir su viaje, uncidos los bueyes por la mañana, no pudieron mover dicho carretón; por cuya causa le volvieron a descargar, y entonces le movieron los bueyes sin alguna dificultad. Y admirados todos de este prodigio, le preguntaron qué llevaba en la carga, que allí se había descargado, que pudiese servir de impedimento a su viaje; y él respondió que no llevaba cosa de impedimento, antes sí dos imágenes para darles culto.

Y determinaron se embarcase en el carretón los dos cajoncitos de las imágenes e hiciesen caminar el carretón; y se hallaron con el impedimento primero; a que empezó a exclamar el devoto portugués a la Virgen Santísima que bien sabía el efecto, para qué la llevaba, que era para colocarla en la capilla que en su nombre tenía fabricada; y, persuadiéndole a que sacase él un cajón y dejase el otro, probaron a que caminase el carretón, y no se pudo mover de su lugar; volvieron a hacer la diligencia de sacar el cajón que había quedado y cargar el que habían bajado, y entonces se movió dicho carretón sin impedimento alguno; quedando el dueño muy contento con la imagen que se llevó, dejando la otra en el paraje, donde le mostraba quererse quedar.

Ésta es la imagen de Nuestra Señora de Luján, que estuvo muchos años en lo de dicho Rosendo, en un oratorio muy corto, y muy venerada la imagen de todo el pago. Y dicho Rosendo dedicó un negro, llamado Manuel, al culto de dicha imagen, quien cuidaba de la lámpara de dicha Señora, que incesantemente ardía.

Y con el transcurso del tiempo y muerto el dueño de aquella estancia vino a quedar en casi despoblado. Y por ser mucha la frecuencia de devotos, que acudían movidos de sus muchos milagros, y no tener en dicha estancia dónde albergarse, pidió una señora, doña Ana de Matos, le diesen dicha imagen que la llevaría a su hacienda, que estaba en dicho río y colocóla en un oratorio; y con la asistencia y fervor del capellán don Pedro Montalbo y del mayordomo, don Manuel Casco de Mendoza, se enfervorizó la devoción de todo el pago y aun de las provincias remotas y se pusieron a fabricar la capilla, que hasta hoy permanece.



De la relación del mercedario fray Pedro Nolasco de Santa María
(Año 1737: Archivo de la Basílica nacional de Luján)



Suscribite y recibí todas las actualizaciones en tu E-mail.
 También podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE.(GRUPO) Vivamos juntos la Fe(FANPAGE) y en Twitter: @VivamoslaFe

miércoles, 22 de abril de 2015

LA ORACIÓN (2) - YOUCAT - La Oración de Jesús



¿Cómo aprendió Jesús a orar?

Jesús aprendió a orar en su familia y en la sinagoga. Pero Jesús
superó los límites de la oración tradicional. Su oración mostraba una
unión tal con el Padre del cielo como sólo la puede tener quien es el
«Hijo de Dios». 

Jesús, que era a la vez Dios y hombre, se familiarizó, como los demás niños
judíos de su tiempo, con los ritos y formas de oración de su pueblo, Israel. Pero,
como se manifestó en el episodio de Jesús a los doce años en el templo (Lc 2,4155),
había algo en él que no podía venir del aprendizaje: una unión original,
honda y única con Dios, su Padre del cielo. Jesús, como todas las personas,
esperaba el mundo nuevo y oraba a Dios. Pero al mismo tiempo era también
parte de ese otro mundo. Ya en esto se notaba: un día se rezaría a Jesús, se le
reconocería como Dios y se le pediría su gracia.

¿Cómo oraba Jesús?

La vida de Jesús era toda ella una oración.
En los momentos decisivos (las tentaciones
en el desierto, la elección de los apóstoles, la
muerte en la Cruz) su oración fue
especialmente intensa. A menudo se
retiraba en soledad para orar,
especialmente por la noche. Ser uno con el
Padre en el Espíritu Santo: ése fue el hilo
conductor de su vida terrena. 

¿Cómo oró Jesús ante la muerte?

Ante la muerte Jesús experimenta toda la profundidad del miedo humano. 
Sin embargo sacó fuerzas para confiar en el Padre celeste también en esta hora:
 «¡Abbá, Padre!; tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres»
(Mc 14,36). 

«La necesidad enseña a orar». Casi todas las personas experimentan esta verdad en sus vidas.
¿Cómo oró Jesús cuando experimentó la amenaza de la muerte? 
Lo que le movía en esas horas era la
disposición absoluta a abandonarse en el amor y el cuidado de su Padre. 
No obstante, Jesús pronunció la más impenetrable de las oraciones, que tomó de las oraciones judías de los moribundos:
«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mc 15,34; según el salmo 22,1). 
Toda desesperación, toda queja, todo lamento de los hombres de todos los tiempos y el deseo de encontrar la mano auxiliadora de Dios, se contienen en esta palabra del Crucificado. Tras las palabras: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46) exhaló su espíritu. En ellas resuena la confianza sin límites en el Padre, que tiene poder para superar la muerte. 
De este modo, la oración de Jesús anticipa, en el centro de su Pasión, la victoria pascual en su Resurrección,

¿Qué significa aprender de Jesús cómo orar?

Aprender de Jesús a orar es entrar en su confianza sin
límites, unirse a su oración y ser conducido por él, paso a
paso, hacia el Padre.

Los discípulos, que vivían en comunión con Jesús, aprendieron a
orar escuchando e imitando a Jesús, cuya vida era toda ella oración.
Tal como él, ellos tenían que estar vigilantes, luchar por tener un
corazón puro, dar todo para que llegue el reino de Dios, perdonar a
sus enemigos, confiar en Dios hasta la osadía y poner por encima de
todo el amor a Dios. En este ejemplo de entrega, Jesús invitó a sus
discípulos a llamar al Dios omnipotente «Abbá, papá». Si oramos en
el espíritu de Jesús, especialmente el Padrenuestro, seguimos los
pasos de Jesús y podemos estar seguros de que llegamos
infaliblemente al corazón del Padre.





FUENTE: YouCat 474-477

Mas sobre la oracion en el YouCat: LA ORACIÓN (1) - YOUCAT

Te invitamos a sumarte al grupo de YOUCAT Argentina.

Mas sobre YOUCAT: ¿Que es el YOUCAT?


Suscribite y recibí todas las actualizaciones en tu E-mail.
También podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (grupo) Vivamos juntos la Fe (fanpage) y en Twitter: @VivamoslaFe

lunes, 13 de abril de 2015

LA ORACIÓN (1) - YOUCAT

Hola queridos amigos he decidido comenzar a compartir con ustedes a través de las entradas de este blog el tema de la oración, compartiré preguntas-respuestas del YouCat y textos de algunos santos sobre esta temática.   Espero que les guste y también espero sus aportes si desean colaborar.



¿Qué es la oración?

La oración es la elevación del corazón a Dios. Cuando
un hombre ora, entra en una relación viva con Dios.

La oración es la gran puerta de entrada en la fe. 
Quien ora ya no vive de sí mismo, para sí mismo y por sus propias fuerzas.
Sabe que hay un Dios a quien se puede hablar. Una persona
que ora se confía cada vez más a Dios. Busca ya desde ahora
la unión con aquel a quien encontrará un día cara a cara. Por
eso pertenece a la vida cristiana el empeño por La oración
cotidiana. Ciertamente no se puede aprender a orar como se
aprende una técnica. Orar, por extraño que parezca, es un don
que se recibe a través de La oración. No podríamos orar si
Dios no nos diera su gracia.

¿Por qué ora el ser humano?

Oramos porque estamos llenos de un ansia infinita y porque Dios ha hecho a los
hombres para estar con él: «Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en
ti» (San Agustín). Oramos también porque necesitamos orar; así lo dice Madre
Teresa: «Como no puedo fiarme de mí misma, me fío de él las 24 horas del día».

A menudo nos olvidamos de Dios, huimos de él y nos escondemos. Pero, aunque evitemos
pensar en Dios, aunque lo neguemos, Él está siempre junto a nosotros. Nos busca, antes de que
nosotros lo busquemos, tiene sed de nosotros, nos llama.
Uno habla con su conciencia y se da cuenta, de pronto, de que está hablando con Dios.
Uno se encuentra solo, no tiene con quien hablar y percibe entonces que Dios siempre está
disponible para hablar.
Uno está en peligro y se da cuenta de que Dios responde al grito de auxilio.
Orar es tan humano como respirar, comer, amar. Orar purifica. Orar hace posible la resistencia
a las tentaciones. Orar fortalece en la debilidad. Orar quita el miedo, duplica las fuerzas,
capacita para aguantar. Orar hace feliz.

¿Por qué es Abraham un modelo de oración?

Abraham escuchó a Dios. Estuvo dispuesto a partir a
donde Dios quisiera ya hacer lo que Dios quisiera. 
En la escucha y la disponibilidad para ponerse en camino 
es un modelo para nuestra oración. 

No se nos han transmitido muchas oraciones de Abraham. Pero
allí donde iba, construía para su Dios altares, lugares de oración.
De este modo, en el camino de su vida, tuvo múltiples experiencias
con Dios, también algunas que le pusieron a prueba y le
desconcertaron. Cuando Abraham vio que Dios quería aniquilar la
ciudad pecadora de Sodoma, intercedió por ella. Incluso luchó
obstinadamente con Dios. Su intercesión por Sodoma es la
primera gran oración de petición en la historia del pueblo de Dios.

¿Cómo oró Moisés?

De Moisés podemos aprender que «orar» es «hablar con Dios». Junto a la
zarza ardiente, Dios inicia una verdadera conversación con Moisés y le
confía una misión. Moisés pone objeciones y hace preguntas. Finalmente
Dios le revela su nombre sagrado. Así como entonces Moisés adquirió
confianza con Dios y se dejó tomar del todo a su servicio, así también
debemos orar nosotros y entrar en la escuela de Dios. 

La BIBLIA menciona el nombre de Moisés 767 veces; esto muestra lo central que es
su figura como liberador y legislador del pueblo de Israel. Al mismo tiempo, Moisés
fue un gran intercesor por su pueblo. En la oración recibió su misión, de la oración
sacaba fuerzas. Moisés tenía una relación íntima y personal con Dios: «El Señor
hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo» (Éx 33,11).
Antes de actuar o enseñar al pueblo, Moisés se retiraba al monte para orar. Por este
motivo es el prototipo del orante contemplativo.

¿Qué importancia tienen los salmos para nuestra oración?

Los salmos son, junto al Padrenuestro, el mayor tesoro
de oración de la Iglesia. En ellos se canta de modo
incesante la alabanza de Dios. 

En el ANTIGUO TESTAMENTO tenemos 150 salmos. Son
una colección, que se remonta en parte a varios milenios, de
cantos y oraciones que se rezan aún hoy en la comunidad
eclesial, en la llamada Liturgia de las horas. Los salmos son
de los textos más hermosos de la literatura universal y
conmueven también inmediatamente a los hombres modernos
por su fuerza espiritual.



FUENTE: YouCat 469-473

Te invitamos a sumarte al grupo de YOUCAT Argentina.

Mas sobre YOUCAT: ¿Que es el YOUCAT?



Suscribite y recibí todas las actualizaciones en tu E-mail.
También podes seguir este blog a través de facebook: AÑO DE LA FE. (Grupo) Vivamos juntos la Fe (fanpage) y en Twitter: @VivamoslaFe